El gobierno iraní endureció este miércoles su discurso político pese al avance de las negociaciones con Washington para poner fin a la guerra en Oriente Medio. El presidente del Parlamento y jefe del equipo negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, afirmó que el memorando de entendimiento alcanzado entre ambos países constituye una «declaración de derrota de Estados Unidos» y aseguró que el acuerdo fue posible gracias a la «resistencia» de la República Islámica.
Las declaraciones llegan mientras las dos potencias preparan una nueva ronda de conversaciones técnicas para avanzar hacia un acuerdo definitivo que ponga fin a más de cien días de conflicto.
Teherán reivindica el acuerdo como una victoria
Durante una conferencia en Bakú, Azerbaiyán, Qalibaf sostuvo que el entendimiento alcanzado en Islamabad no fue consecuencia de presiones externas, sino del resultado de la firmeza iraní frente a la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel.
El dirigente aseguró además que Irán no busca un escenario de confrontación permanente en la región y afirmó que el futuro del Golfo Pérsico debe construirse sobre la cooperación con los países vecinos.
En ese contexto, volvió a destacar que el alto el fuego en Líbano constituye un elemento inseparable del proceso de paz y reiteró que la estabilidad de ese país seguirá siendo una prioridad para Teherán durante las negociaciones.
Delegaciones de Irán y Estados Unidos mantienen negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo tras el alto el fuego. EFE/EPA/FABRICE COFFRINI / POOL
Las conversaciones continúan
Pakistán, uno de los principales mediadores junto con Catar, confirmó que las conversaciones técnicas entre Estados Unidos e Irán se reanudarán a comienzos de la próxima semana.
Según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores paquistaní, el receso actual es únicamente temporal y las partes mantienen vigente la hoja de ruta acordada para intentar alcanzar un entendimiento definitivo en un plazo de sesenta días.
Tras la primera fase celebrada en Suiza, ambas delegaciones decidieron crear cuatro grupos de trabajo dedicados al levantamiento de sanciones, el programa nuclear, la reconstrucción económica y el seguimiento de los compromisos asumidos.
Durante la reciente visita del presidente iraní Masud Pezeshkian a Islamabad, tanto Irán como Pakistán insistieron en que el programa de misiles balísticos iraní no forma parte de las negociaciones y constituye una línea roja para Teherán.
Una multitud celebra en Teherán tras el anuncio del acuerdo que puso fin a más de cien días de guerra en Oriente Medio.
Persisten las diferencias sobre las inspecciones nucleares
Pese al avance diplomático, uno de los principales focos de tensión continúa siendo el futuro del programa nuclear iraní.
El director del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Rafael Grossi, aseguró este miércoles que las inspecciones en las instalaciones nucleares iraníes «tendrán lugar» porque el acuerdo preliminar firmado entre Washington y Teherán contempla explícitamente la supervisión del organismo.
Grossi explicó que aún resta definir el cronograma y las condiciones de esas visitas, pero sostuvo que existe un compromiso para que el Organismo Internacional de la Energía Atómica participe en la verificación de las actividades nucleares iraníes.
Vista de Beirut tras el cese de hostilidades, mientras Irán insiste en que la paz en Líbano es parte central del acuerdo.
Contradicciones entre Washington y Teherán
Las declaraciones de Grossi contrastan con la posición expresada por el gobierno iraní apenas un día antes.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán negó haber aceptado el ingreso de inspectores a las instalaciones nucleares bombardeadas durante la guerra y rechazó las afirmaciones realizadas por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, quien había asegurado que Teherán ya había dado su consentimiento.
Pese a esa negativa, el presidente Donald Trump insistió en que Irán aceptó «plena y completamente» el regreso de los inspectores internacionales.
La diferencia de versiones refleja que, aunque el alto el fuego abrió una oportunidad para reducir la tensión regional, todavía existen desacuerdos fundamentales sobre los mecanismos de verificación del programa nuclear, un aspecto considerado decisivo para alcanzar un acuerdo permanente entre ambos países.
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