
Christa Pike, la condenada a muerte que sobrevivió a una inyección letal en Tennessee, está consciente y puede hablar. Así lo informaron sus abogados, Randy Spivey y Kelly Gleason, casi una semana después de la ejecución fallida que conmocionó a Estados Unidos y que ya provocó la renuncia del máximo responsable de las cárceles del estado.
«Contra todo pronóstico, Christa está consciente, habla y continúa recibiendo atención médica crítica», señalaron los defensores en un comunicado. «Su recuperación no tiene precedentes desde el punto de vista médico. Su pronóstico sigue siendo incierto pero, como mínimo, prevemos una larga recuperación».
En los primeros días tras el procedimiento, Pike, de 50 años, permaneció en estado crítico, inconsciente y con respiración asistida. Ahora sigue internada en cuidados intensivos, bajo custodia policial.
Según sus abogados, tiene los brazos gravemente dañados y permanece «esposada y encadenada a la cama».
El Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés) afirmó que Pike es la primera persona en sobrevivir tras recibir inyecciones con dosis letales de los fármacos utilizados en las ejecuciones. En la mayoría de los procedimientos fallidos de las últimas décadas, la ejecución se detuvo antes, porque no se logró colocar la vía.
El caso ya tiene consecuencias políticas. El comisionado del Departamento de Corrección de Tennessee, Frank Strada, presentó su renuncia el sábado.
Strada había llegado al cargo en 2023, precisamente para reordenar el sistema de ejecuciones del estado tras otra crisis por la inyección letal. Antes había sido subdirector de las prisiones de Arizona, donde las tres ejecuciones realizadas en 2022 bajo su supervisión fueron calificadas como «visiblemente problemáticas» por el DPIC, por las dificultades para encontrar las venas de los condenados.
El gobernador republicano Bill Lee había defendido inicialmente al departamento, al asegurar que se siguió «exactamente el protocolo» aprobado por la Fiscalía estatal. Luego suspendió las ejecuciones a la espera de una revisión independiente.
Los abogados de Pike volvieron a pedir al gobernador que conmute la pena de muerte por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Hasta ahora, Lee no respondió a ese reclamo, y el Estado tampoco informó si intentará ejecutarla de nuevo.
La condena sigue vigente. Haber sobrevivido no anula la sentencia, y la historia de Estados Unidos registra casos en los que el Estado volvió a intentarlo, como el de Willie Francis, que sobrevivió a la silla eléctrica en Luisiana en 1946 y fue ejecutado un año después con aval de la Corte Suprema.
Se trata de la segunda ejecución fallida en Tennessee este año. En mayo, el personal no logró colocar la vía intravenosa a Tony Carruthers tras más de una hora de intentos, y el gobernador le otorgó un aplazamiento de un año.
Tennessee ha ejecutado a 17 presos desde 1977, según el DPIC, y otras 42 personas esperan en el corredor de la muerte.
Pike fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, cometido en enero de 1995 en Knoxville, cuando ella tenía 18 años. Ambas eran estudiantes de un programa federal de formación laboral. Sus dos cómplices, también jóvenes, evitaron la pena capital.
Pike iba a convertirse en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años.
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