
El Salvador sigue firme en la reforma de su sistema educativo, y la primera gran prueba de ese proceso fue la evaluación PISA, realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) junto con el Banco Mundial.
En los últimos días, los salvadoreños escucharon un intenso debate en torno a la prueba PISA for Schools (Prueba Internacional para Estudiantes en Centros Educativos). Los detractores del gobierno de Nayib Bukele intentaron instalar la idea de que el país había obtenido malos resultados. Sin embargo, una representante de la OCDE señaló claramente que El Salvador logró buenos resultados, comparables incluso con los de países desarrollados.
La evaluación incluyó a 1.198 estudiantes de 171 centros educativos, cuyos resultados resultaron significativos para la organización a cargo de la prueba, al ubicarse en algunos puntos en niveles similares a los de estudiantes alemanes o suecos.
Según los resultados de PISA for Schools 2026 en El Salvador, las escuelas públicas que formaron parte del programa piloto de modernización tuvieron un desempeño sobresaliente, alcanzando niveles equiparables a los promedios nacionales de países como Alemania y Suecia registrados en el informe PISA 2022.
La gerente de PISA for Schools, Ivana Vujičić, junto con el informe del Banco Mundial, indicó que la entrega focalizada de dispositivos electrónicos y la implementación de nuevas políticas pedagógicas impulsaron de manera directa estos resultados, por encima de la media nacional. En concreto, el Ministerio de Educación dotó de computadoras y otros dispositivos a los estudiantes y firmó acuerdos para que recibieran asistencia basada en inteligencia artificial, medidas cuyo impacto ya se refleja en los resultados obtenidos.
A nivel general, El Salvador mejoró su desempeño en PISA respecto de 2022, sumando 12 puntos en Ciencias, 3 en Matemática y 2 en Lectura. Sin embargo, las autoridades educativas remarcaron que el verdadero salto de calidad se dará cuando el modelo aplicado en estas 171 escuelas piloto se extienda al resto del sistema educativo.
A nivel regional, El Salvador es uno de los pocos países que, a partir de los próximos años, destinará el 8 % de su Producto Interno Bruto a educación, según el anuncio realizado por el propio presidente. La medida busca marcar una diferencia para las futuras generaciones, ampliando sus oportunidades de acceso a la educación superior y a la formación técnica.
Entre los salvadoreños, el debate sobre la prueba PISA genera posiciones diversas: mientras algunos lo siguen de cerca, a otros les resulta indiferente. Sin embargo, lo cierto es que, para el país, estos resultados marcan una diferencia significativa: reflejan una apuesta concreta por la formación de las futuras generaciones, en sintonía con las demandas de una vida moderna cada vez más marcada por la tecnología.
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