
La edición 2025 de las pruebas PISA, que mide las competencias de estudiantes de 15 años en más de 90 países, confirmó una tendencia que se viene profundizando en América Latina: ningún país de la región logró equipararse al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en matemáticas, lectura o ciencias. Argentina y México sufrieron las caídas más marcadas, mientras Brasil, Colombia y Costa Rica mostraron un estancamiento y Chile retrocedió tanto en matemáticas como en lectura.
Argentina registró su peor resultado histórico en matemáticas desde que comenzó a participar en la evaluación, en 2006, con una caída de once puntos en apenas tres años. Solo uno de cada cuatro estudiantes argentinos alcanzó el nivel mínimo de competencia en esa disciplina, muy por debajo del 65% que promedia la OCDE. El deterioro también alcanzó a ciencias y lectura, y el país quedó detrás de Uruguay, Chile, Colombia, México, Brasil y Perú en el ranking regional.
México, por su parte, obtuvo su puntaje más bajo en matemáticas desde 2006, con una caída de siete puntos respecto de 2022. Solo el 30% de los estudiantes mexicanos alcanzó las competencias básicas en esa materia. En lectura, el resultado también retrocedió, mientras que ciencias fue la única disciplina donde el país logró una leve mejora.
Uruguay alcanzó su mejor resultado histórico en ciencias, pero retrocedió en matemáticas y lectura durante la última década. Aun así, quedó por debajo del promedio de la OCDE en las cuatro áreas evaluadas. Chile, en tanto, retrocedió en matemáticas y lectura y mantuvo estable su desempeño en ciencias, aunque la proporción de alumnos con desempeño insuficiente aumentó diez puntos porcentuales desde 2015.
Brasil mostró resultados prácticamente estables respecto de 2022, una tendencia que, según el informe, se mantiene desde hace más de una década. Ciencias fue la única disciplina con mejora, mientras que matemáticas y lectura se mantuvieron por debajo del promedio de la organización.
Colombia registró un deterioro más moderado que el promedio regional, con la mayor caída en lectura. La OCDE señaló que los resultados colombianos deben interpretarse considerando la ampliación de la cobertura secundaria, que incorporó a más estudiantes de sectores históricamente marginados. Costa Rica, en la misma línea, amplió su matrícula en secundaria y mantuvo puntajes relativamente estables, con una leve mejora en ciencias.
Perú y Ecuador quedaron muy por debajo de los estándares de la OCDE en las tres disciplinas evaluadas, con retrocesos frente a mediciones anteriores. En ambos países se registraron niveles altos de ausentismo escolar y de uso de inteligencia artificial para tareas académicas.
El Salvador, República Dominicana, Paraguay y Guatemala se ubicaron entre los resultados más bajos de la región. Guatemala quedó última entre los países latinoamericanos evaluados, con apenas el 8% de sus estudiantes alcanzando el nivel mínimo en matemáticas. En varios de estos países, el informe destacó además un fuerte aumento del ausentismo, el bullying escolar y la disminución del acompañamiento familiar en las tareas educativas.
Fuera de la región, Estados Unidos obtuvo 502 puntos en ciencias, dos más que en 2022, por encima del promedio de la OCDE. Sin embargo, cayó 14 puntos en lectura y dos en matemáticas. El país también presentó una de las mayores brechas de rendimiento entre sus estudiantes con mejores y peores resultados. La OCDE advirtió además que las tasas de participación y de respuesta de las escuelas estadounidenses estuvieron por debajo de los estándares técnicos exigidos, lo que podría afectar la comparabilidad de los datos.
El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, remarcó durante la presentación del informe que cuanto más tiempo pasan los estudiantes frente a pantallas con fines recreativos, peores son sus resultados en comprensión lectora. La caída global en esa disciplina fue de 14 puntos entre 2022 y 2025, y de 28 puntos en la última década. En matemáticas, el retroceso fue de nueve puntos en el mismo período trienal.
Cormann aclaró que los dispositivos digitales no son perjudiciales en sí mismos, sino que el problema radica en el uso recreativo que les dan los estudiantes, lo que afecta su capacidad de concentración frente a textos complejos. Más de una cuarta parte de los alumnos evaluados reconoció que sus compañeros se distraen con dispositivos durante las clases de ciencias.
El funcionario planteó una serie de prioridades para revertir la tendencia: fijar objetivos escolares más exigentes, profundizar contenidos en lugar de multiplicarlos, brindar mejores condiciones de trabajo a los docentes y fomentar una mayor participación de las familias en la vida escolar.
El director de Educación de la OCDE, Andreas Schleicher, explicó que la riqueza de un país explica solo la mitad de las diferencias entre los sistemas educativos con mejores y peores resultados. La otra mitad, señaló, depende de las políticas públicas aplicadas. Como ejemplo, mencionó el caso de Camboya, que mejoró sus resultados en ciencias en más de 50 puntos desde su primera participación en PISA, en 2017.
El informe también reveló que, en promedio, uno de cada cinco estudiantes de la OCDE obtuvo resultados insuficientes en las tres materias evaluadas, frente a uno de cada seis hace una década, lo que evidencia un deterioro generalizado que no distingue entre países desarrollados y en desarrollo.
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