
Las principales bolsas de Asia vivieron este viernes su peor jornada desde 2020, con pérdidas que rozaron el 9% en plena sesión, en una oleada de ventas que dejó a la inteligencia artificial (IA) en el centro de la tormenta. Los inversores temen que la victoria demócrata en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos frene la inversión en centros de datos, el motor del auge tecnológico de los últimos años.
El desplome llegó con un día de retraso desde Wall Street, donde el Nasdaq perdió un 5,52% el jueves, su peor sesión desde el 2 de abril de 2025, cuando Donald Trump presentó su política arancelaria.
Las plazas más expuestas al sector, Taiwán, Corea del Sur y Japón, encabezaron las pérdidas. En Taipéi, el índice Taiex llegó a hundirse un 8,85% en la apertura y cerró con un descenso del 4,51%, hasta 39.701,64 puntos. Acumula una caída del 21,46% desde el máximo histórico del 6 de octubre.
En Seúl, el Kospi arrancó con una pérdida superior al 8%, lo que activó una suspensión de 20 minutos de las operaciones. Cerró con una baja del 6,02%, en 5.059,69 puntos. Samsung Electronics, mayor fabricante de chips de memoria del mundo, retrocedió un 6,35%, y SK hynix, su principal rival, un 10,44%.
En Tokio, el Nikkei se hundió un 5,96% y cayó por debajo de los 60.000 puntos por primera vez en más de cinco meses. SoftBank, uno de los grandes inversores mundiales en IA, perdió un 10,83%. La fabricante de memorias Kioxia cedió un 8,72% y Fujikura, proveedora de cables para centros de datos, un 9,14%.
India fue la excepción: sus principales índices subían alrededor de un 2% antes del cierre. En el Sudeste Asiático predominaron las bajas, con Singapur y Tailandia en torno al 2%. En China, las empresas cotizadas marcan el segundo mayor volumen de recompra de acciones propias de la historia, en un intento de calmar a los inversores. Las autoridades financieras de Taiwán anunciaron que estudiarán medidas de estabilización, sin descartar restringir las ventas en corto.
El mercado interpreta el triunfo demócrata como un freno al desarrollo de la IA. Muchos cargos electos de ese partido hicieron campaña para ralentizar la construcción de centros de datos en sus distritos. Además, habitantes de decenas de ciudades estadounidenses aprobaron el martes restricciones o prohibiciones sobre estas instalaciones.
A ello se suma el llamamiento del senador Bernie Sanders a establecer una moratoria sobre su construcción, que según los operadores alimentó el pánico. El analista Michael Hewson, de MCH Market Insights, apunta al temor a “una oposición reforzada” a los planes de IA. Añade que los resultados en Texas hacen temer que los responsables políticos del estado pongan en la mira a empresas como Tesla y SpaceX, de Elon Musk, por su apoyo a Trump.
El golpe es especialmente delicado porque la inversión masiva de las grandes tecnológicas en IA ha sido uno de los principales vectores de crecimiento tanto de la bolsa como del PIB estadounidense.
En Wall Street, Nvidia, segunda empresa por capitalización mundial, se desplomó un 8,91%, lo que equivale a unos 400.000 millones de dólares. Broadcom cayó un 10,15% y Micron, un 17,17%. En conjunto, los llamados Siete Magníficos, entre ellos Nvidia, Meta, Alphabet y Microsoft, perdieron 800.000 millones de dólares en una sola sesión, el equivalente al PIB de Suecia.
El contagio alcanzó a Europa, donde Infineon cedió un 8,63% en Fráncfort, ASML un 6,55% en Ámsterdam y STMicroelectronics un 9,33% en París.
“Lo que estamos viendo hoy es un derrumbe total de los valores tecnológicos, a un nivel que podríamos calificar de capitulación”, resumió Neil Wilson, analista de Saxo Markets. Y añadió: “Hay sangre en las calles, amigos”.
El vuelco también podría alterar los planes de salida a bolsa de Anthropic. Según informó el Wall Street Journal, la empresa de Dario Amodei preveía debutar la semana del 16 de noviembre. Ahora podría quedar valorada por debajo de los 1,5 billones de dólares que persigue, o incluso aplazar la operación.
La sacudida no llega en frío. En los últimos meses, los mercados asiáticos han encadenado fuertes caídas por las dudas sobre la rentabilidad de la inversión en IA y el endeudamiento con el que las tecnológicas financian su expansión. El 15 de octubre, el Kospi ya había perdido un 7,57%. Esta vez, el factor político añade una incertidumbre difícil de medir.
Trump culpó a sus rivales del pánico. “Es triste de ver, pero solo podrán culparse a sí mismos”, escribió en su red Truth Social.
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