
La ola azul que auguraban las encuestas terminó siendo un tsunami. Los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones de medio mandato, en una derrota histórica para Donald Trump que lo obligará a transitar los últimos dos años de su presidencia frente a un Congreso capaz de bloquear su agenda, investigar a su Gobierno y frenar sus nombramientos.
El castigo fue mayor de lo anticipado y despejó las grandes incógnitas de la noche antes de lo que muchos pronosticaban.
Los demócratas necesitaban una ganancia neta de cuatro escaños en la Cámara alta, donde los republicanos partían con una cómoda mayoría. Terminaron arrebatándoles siete: Texas, Kansas, Iowa, Ohio, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Maine. Además, retuvieron Michigan, donde Abdul El-Sayed será el primer musulmán en llegar al Senado de Estados Unidos. Las proyecciones apuntan a una mayoría demócrata de unas 54 bancas.
Hubo victorias con enorme carga simbólica. En Texas, el pastor presbiteriano James Talarico derrotó al fiscal general Ken Paxton, apuesta personal de Trump, y se convirtió en el primer demócrata en ganar un escaño federal en ese estado en 38 años. En Kansas, el pastor metodista Adam Hamilton rompió una sequía que databa de 1932. En Maine, el exleñador Troy Jackson puso fin a casi tres décadas de la republicana Susan Collins en el Senado. En Ohio ganó Sherrod Brown y en Carolina del Sur, Annie Andrews. Jon Ossoff fue reelegido en Georgia.
En la Cámara de Representantes, los demócratas superaron los 218 escaños necesarios para el control y las proyecciones los ubican entre 244 y 250. Se quedaron con distritos que Trump había ganado con holgura en 2024. En Indiana, JD Ford derrotó a la republicana Victoria Spartz en un distrito donde el presidente había obtenido 17 puntos de ventaja. Hakeem Jeffries, jefe de la bancada demócrata, es el candidato a convertirse en el primer presidente negro de la Cámara cuando el nuevo Congreso asuma en enero.
En Texas, la demócrata Gina Hinojosa derrotó al gobernador Greg Abbott, que buscaba un cuarto mandato. Será la primera latina en el cargo y pone fin a más de tres décadas de dominio republicano. En Georgia, la exalcaldesa de Atlanta Keisha Lance Bottoms se convirtió en la primera mujer negra elegida gobernadora en la historia del país.
Los republicanos resistieron en Florida, pero con un margen mínimo: Byron Donalds, respaldado por Trump y primer gobernador negro del estado, ganó por apenas 1,5 puntos, frente a los 20 con que se había impuesto Ron DeSantis cuatro años atrás. La senadora Ashley Moody también retuvo su escaño tras una pelea más reñida de lo esperado.
Durante la noche, el presidente, de 80 años, adoptó un tono inusualmente conciliador. “Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados”, dijo. Reconoció que “los demócratas hicieron un buen trabajo” y que “pelearon duro”. También admitió que la guerra con Irán pudo haber influido en la derrota, aunque defendió la acción militar.
Al mismo tiempo, buscó despegarse del revés. “No me presenté a las elecciones y, de haberlo hecho, ¡habríamos ganado por una aplastante mayoría!”, escribió en su red social, una afirmación difícil de conciliar con una campaña en la que encabezó mítines casi a diario y pidió a sus seguidores que votaran como si su nombre estuviera en la papeleta. Publicó además la imagen de una gorra roja con la palabra “VETO”, en alusión a su principal herramienta frente al nuevo Congreso. Con todo, sostuvo que ambos partidos podrían encontrar puntos en común en inmigración.
El control de ambas cámaras otorga a la oposición herramientas de peso: frenar leyes, condicionar decisiones de política exterior, obstaculizar la confirmación de jueces y altos funcionarios, e impulsar investigaciones. Entre los temas en la mira están la guerra con Irán, la política migratoria y las denuncias de corrupción en el Gobierno. Robert García, que presidirá el Comité de Supervisión de la Cámara, lanzó un mensaje a los republicanos: “Contraten abogados”. Un eventual juicio político seguiría necesitando dos tercios del Senado para destituir al presidente.
Jeffries sostuvo que los extremistas del movimiento MAGA están “en desbandada de costa a costa” y prometió centrarse en el poder adquisitivo, una de las grandes quejas del electorado. Las razones del voto castigo fueron el costo de la vida, el encarecimiento de la gasolina por la guerra, los aranceles y la dura política migratoria. Desde Teherán, el negociador jefe Mohamad Baqer Qalibaf aseguró que los estadounidenses votaron “no a la guerra”.
Los futuros de las bolsas de Wall Street se recuperaron tras una caída inicial y apuntaban al alza horas después del resultado. Con Trump sin posibilidad constitucional de aspirar a un tercer mandato, el resultado también abre la sucesión en ambos partidos y marca el inicio de la carrera hacia 2028.
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