
A los 72 años, con ocho bisnietos y cuatro décadas de matrimonio, DD White decidió que la jubilación no tenía por qué ser tranquila. La estadounidense, que durante años codirigió una empresa de manufactura, se reinventó como creadora de contenido para adultos junto a su marido y hoy define esa actividad, sin rodeos, como “un gran plan de jubilación”.
Antes de las redes sociales, White tuvo una larga carrera en el sector industrial. Fundó con su esposo italiano una empresa de manufactura que nació en el garaje de su casa, cuando eran solo ellos dos y no tenían empleados. Con el tiempo, el proyecto creció hasta convertirse en una operación formal.
Ella se ocupó de casi todo: fabricó placas de circuito impreso, hizo soldaduras y, sin formación previa, asumió la contabilidad. “Pensé, está bien, puedo hacer esa contabilidad. Puedo equilibrar una chequera. ¿Qué tan difícil puede ser? Oh, vaya. ¡Sí que lo descubrí!”, contó en el programa The Lexis Star Show. Según explicó, llegó a esa tarea “accidentalmente”, porque no quería contratar a nadie. Mantuvo esa responsabilidad hasta retirarse, a los 65 años.
La pareja se conoció en una discoteca durante una “Ladies Night”, y esa noche dio comienzo a una relación que ya lleva 40 años. Durante los primeros tiempos practicaron el intercambio de parejas, un estilo de vida que dejaron en pausa mientras criaban a su familia ensamblada. Cuando los hijos y nietos crecieron, lo retomaron.
Entonces comenzaron a grabar sus encuentros íntimos y a publicarlos en plataformas dirigidas a la comunidad swinger. La atención que despertó White, con numerosos mensajes de hombres que querían conocerla, los llevó a crear un sitio web propio y un perfil exclusivo en OnlyFans.
Hoy, la bisabuela suma cerca de 35.500 seguidores en Instagram, una cuenta que utiliza para promocionar su contenido. Además, acumula cuatro nominaciones a los premios AVN, los galardones que reconocen a la industria del entretenimiento para adultos.
Su perfil en esa red aparece marcado con la etiqueta “Perfil generado con IA”. No está claro qué herramientas usa ni en qué medida intervienen en sus publicaciones, un detalle que alimenta la curiosidad en torno a su figura.
No hay cifras públicas verificadas sobre sus ingresos. Algunas publicaciones aseguran que recauda miles de dólares, pero ni ella ni la plataforma divulgaron datos oficiales que lo confirmen.
A sus 72 años, White sigue activa en OnlyFans y en sus redes, junto a su marido, años después de una trayectoria empresarial que empezó en un garaje. Su caso se suma al de otras personalidades que encontraron en las plataformas de suscripción una vía inesperada para reinventarse, y deja una pregunta sobre cómo se redefine hoy la jubilación.
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