
Lo que iba a ser un video para sumar reproducciones terminó convertido en un movimiento solidario masivo. Un trabajador de la marca de pizzas Red Baron en Michigan, identificado solo como Walt Z, recibió más de 446.000 dólares en donaciones después de que se viralizara un video en el que un influencer lo humillaba mientras reponía productos en un supermercado.
La escena transcurre frente a un congelador. Walt Z acomodaba pizzas cuando un joven se le acercó y le preguntó la hora. El trabajador sacó su teléfono para responder, y el influencer acercó el suyo y activó un sonido que imitaba una transferencia de Apple Pay. “Acabo de sacarte 10 dólares”, le dijo entre risas.
Walt, que al principio reaccionó con calma, le advirtió que iba a reportar lo ocurrido y se alejó. Pero el joven siguió detrás de él, y el intercambio subió de tono cerca de las cajas. “Amigo, no me hagas esto ahora. No estoy de humor para esta basura”, le respondió, y le preguntó si lo estaba grabando. El influencer insistió: “Chill, es solo una broma”.
Fue entonces cuando el trabajador dijo lo que conmovió a millones. Explicó que ya debía haber terminado su turno una hora antes, que sus hijos se habían acostado sin verlo y que a las cinco de la mañana tenía que levantarse para visitar otras diez tiendas. “Mi vida es lo suficientemente difícil”, le espetó.
Cuando los jóvenes alegaron que solo grababan un video, Walt les replicó que probablemente ganaban dinero con eso. “Yo ni siquiera puedo pagar mi hipoteca y tengo cuatro hijos en casa”, dijo. También temía que lo echaran de la tienda por haber levantado la voz. El video termina cuando un empleado del local ordena al influencer que se retire.
El influencer subió el material a Instagram, pero lo borró y desactivó sus cuentas ante la lluvia de críticas. En X, un usuario resumió el sentir de muchos: “las personas reales tienen emociones reales y no deberían convertirse en contenido solo para que alguien consiga vistas”, y habló del “fin de la cultura de las bromas en internet”.
El 27 de octubre, un hombre llamado Luke Oakenshield, residente de Arizona, abrió una campaña en GoFundMe. No conocía al trabajador y buscaba su contacto para entregarle el dinero. Su idea era darle “un respiro” para que pudiera seguir manteniendo a su familia y tuviera protección en caso de que lo despidieran.
La meta inicial fue de 700.000 dólares. Según los últimos reportes, la recaudación ya supera los 446.000, con más de 11.500 donaciones, y algunos medios hablan de cifras aún mayores. La rapidez del crecimiento obliga a tomar estos números como provisorios.
Oakenshield logró ubicar a Walt y mantuvo una videollamada con él y su pareja. El trabajador se dijo “absolutamente sorprendido”. “La amabilidad y el aliento que nos han demostrado a mí y a mi familia han significado más de lo que puedo expresar con palabras”, escribió. La familia pidió privacidad y GoFundMe se ocupará de transferirle los fondos.
Un vocero de Schwan’s Company, la firma con sede en Minnesota dueña de Red Baron, indicó que el episodio ocurrió en agosto y que Walt es empleado de reparto directo a tiendas. Aseguró que la compañía habló con él para saber cómo estaba, que le sigue ofreciendo “pleno apoyo” y que “está bien” y continúa siendo “un miembro valioso” del equipo. Además, se informó que fue nombrado “empleado del mes”.
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