Lunes negro en Brasil: la Bolsa de San Pablo se desploma tras la victoria de Lula

La Bolsa de San Pablo cayó más de 15% y suspendió operaciones tras la reelección de Lula. El dólar se disparó cerca de 10%.

Muere Eric Bauza, la voz de Bugs Bunny y el Pato Lucas, a los 46 años

La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva sacudió a los mercados de Brasil. La Bolsa de San Pablo, la mayor de América Latina, se desplomó este lunes más de 15% y obligó a frenar las operaciones. El real se hundió frente al dólar y el Tesoro canceló sus subastas de deuda en medio del pánico de los inversores.

Los mercados habían apostado por un giro a la derecha después de que Flávio Bolsonaro ganara la primera vuelta. La victoria de Lula en el balotaje, con cerca de 52% de los votos frente a 48%, rompió esa expectativa de un día para el otro.

Un freno de emergencia que no se usaba desde la pandemia

Antes de la apertura, el operador bursátil B3 suspendió las operaciones durante 30 minutos mediante el mecanismo de “circuit breaker”, que se activa cuando el índice cae más de 10%. Es la primera vez que se aplica desde el estallido de la pandemia de covid-19, en 2020. Anteriormente se había usado en momentos críticos como la crisis de las hipotecas “subprime” en 2008.

Al reanudarse, el desplome fue casi inmediato. A las 12:15 el índice Bovespa retrocedía 15,2%, hasta unos 174.000 puntos. En su piso del día llegó a tocar los 169.500 puntos. Esa cotización lo dejó por debajo del nivel previo a la primera vuelta. B3 había ampliado antes los límites diarios de cotización de los futuros del índice, del dólar y de las tasas de interés por la alta volatilidad.

La Bolsa suspendió operaciones por 30 minutos con el “circuit breaker”, por primera vez desde 2020.

Bancos, Petrobras y retail, los más castigados

Las caídas fueron generalizadas. Las acciones sensibles a las tasas de interés estuvieron entre las más golpeadas. En San Pablo, los títulos preferentes de Petrobras, la mayor empresa del país, cedían 8,6% y el banco Itaú perdía 15,6%.

En Wall Street, los papeles brasileños sufrieron aún más: Petrobras retrocedía 16,8%, Itaú se hundía 22% y Bradesco se desplomaba 30,7%. La minera Vale cedía 2,7%. La cadena de moda C&A llegó a perder 46,2%.

El dólar se dispara y los bonos se hunden

El real llegó a depreciarse cerca de 12% frente al dólar al inicio de la jornada. Pasado el mediodía, la suba de la divisa estadounidense se estabilizaba en torno al 10%, en unos 5,45 reales por unidad, su nivel más alto desde enero de 2025.

El golpe alcanzó a la deuda. Los bonos soberanos brasileños cayeron en los mercados internacionales, en especial los de largo plazo: los que vencen en 2056 perdieron cerca de tres centavos. El riesgo país elaborado por JP Morgan subió 24 puntos básicos, hasta los 185. Frente a ese panorama, el Tesoro canceló las subastas de bonos del Gobierno previstas para el 27 y el 29 de octubre.

De un récord histórico a la caída

El derrumbe contrasta con el clima de las últimas semanas. Tras la sorpresiva victoria de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta, el 4 de octubre, la Bolsa se disparó 7,7% en una sola jornada y cerró en un máximo histórico, cerca de los 210.000 puntos. El viernes, el Bovespa aún se ubicaba casi 7% por encima de su nivel previo a la primera vuelta y el real se había fortalecido cerca de 5%.

Los inversores celebraban la promesa del senador de aplicar un ajuste fiscal y privatizar empresas públicas. Los futuros de las tasas de interés reflejaban la expectativa de que una política más restrictiva reduciría los costos de endeudamiento. Lula, en cambio, se comprometió a sostener un fuerte gasto social, sobre todo en educación y salud, e impulsa un proyecto para garantizar transporte público gratuito los fines de semana.

Lula ganó el balotaje con cerca de 52% de los votos frente a 48% de Flávio Bolsonaro.

La incertidumbre política suma presión

Un factor adicional es que Flávio Bolsonaro no reconoció su derrota y prometió buscar la anulación de los resultados. “Un factor clave para los mercados locales será la rapidez con la que Bolsonaro acepte el resultado, o al menos permita que el proceso constitucional siga su curso”, advirtió Chris Turner, estratega de ING en Londres.

La mirada puesta en la política fiscal

Lula llega al final de su tercer mandato con empleo récord e inflación controlada, pero con gasto público y deuda en alza. La deuda pública ya supera el 82% del PBI y el Banco Central mantiene una de las tasas de interés más altas del mundo para contener los precios.

Los analistas coinciden en que la primera señal será el nombre del próximo ministro de Hacienda. “La señal fundamental será el compromiso de la futura administración con la disciplina fiscal, empezando por el nombramiento de un nuevo ministro de Hacienda en las próximas semanas”, indicó Graham Stock, de RBC BlueBay Asset Management.

El equipo de Lula se propone alcanzar un superávit primario de alrededor de 1,3% del PBI hacia 2030. Pero los especialistas dudan de que alcance. “La mayoría de los inversores duda de que sea suficiente para encarrilar de nuevo la sostenibilidad de la deuda”, sostuvo Thierry Larose, de Vontobel. Si falta confianza, los prestamistas podrían exigir tasas más altas, lo que encarecería el crédito para empresas y hogares.

Desde UBS, Alejo Czerwonko anticipó que el ánimo seguirá débil hasta que aparezca un plan fiscal claro, y señaló que cualquier ajuste dependerá de un Congreso de tendencia opositora.

Más información: