
Una semana después de la emboscada que dejó a cuatro militares salvadoreños desaparecidos en Haití, la incertidumbre sigue intacta. La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) confirmó este domingo que recibió restos humanos que podrían pertenecer a los soldados, pero aclaró que no puede asegurar que sea así. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ya había negado de forma tajante esa posibilidad.
La GSF, la misión multinacional respaldada por la ONU, informó en un comunicado que recibió, a través de una organización humanitaria externa, restos sospechosos de ser los de los cuatro integrantes del contingente salvadoreño desaparecidos tras el ataque del 18 de octubre en la zona de Santo, en Croix-des-Bouquets, en el área metropolitana de Puerto Príncipe.
“En este momento, la GSF no está en condiciones de confirmar si dichos restos corresponden al personal desaparecido”, señaló la fuerza, que comunicará más información por sus canales oficiales cuando haya datos verificados.
El representante especial de la misión, Jack Christofides, expresó la solidaridad del personal con las familias de los desaparecidos, sus compañeros de armas y el gobierno y el pueblo de El Salvador.
La primera versión surgió el sábado en The New York Times, que informó que los restos habían sido recuperados, presentaban graves quemaduras y fueron entregados en el aeropuerto internacional a un equipo militar salvadoreño llegado a Haití el viernes.
Bukele respondió en X: “No son nuestros hombres”. Según el mandatario, una ONG entregó restos humanos en el aeropuerto asegurando que pertenecían a los cuatro “aerotécnicos”. La organización, de acuerdo con la información difundida, es Hero Client Rescue, liderada por Scott Reece, exfuncionario de seguridad del Departamento de Estado de Estados Unidos.
Bukele sostuvo que los restos corresponden a un niño, a un hombre de una estatura considerablemente mayor que la de los salvadoreños y a una persona con parte del uniforme de un ejército que no es el salvadoreño. Agregó que entre ellos también aparecieron carnés de identificación y uniformes de otros países, y publicó fotos de dos documentos.
Esos documentos fueron justamente el punto de la aclaración de la GSF. Las imágenes que circulan en redes sociales, a nombre de un ciudadano de Chad, pertenecen a un soldado del contingente chadiano de la fuerza. La tarjeta se extravió mientras buscaba al personal salvadoreño desaparecido. El soldado está a salvo, junto a su unidad, y no figura entre los desaparecidos.
Los cuatro militares integran la GSF y desaparecieron el domingo pasado, cuando bandas armadas atacaron el vehículo blindado en el que regresaban a su base desde un mercado en las afueras de Puerto Príncipe.
Durante la semana, Bukele desplegó tropas especiales en Haití para apoyar la búsqueda en la zona de Plaine du Cul-de-Sac. El miércoles, en un mensaje en X escrito en criollo haitiano, amenazó con acabar con las pandillas, como asegura haber hecho con las de su país, si no liberaban a los salvadoreños. El presidente dominicano, Luis Abinader, dijo haber hablado con Bukele para colaborar de manera logística y de inteligencia en las operaciones de rescate.
La GSF fue autorizada hace un año por el Consejo de Seguridad de la ONU para combatir a las bandas armadas y ayudar a estabilizar Haití. Prevé llegar a 5.500 efectivos, pero hoy cuenta con apenas 2.000 integrantes de seis países: El Salvador, Guatemala, Jamaica, Mongolia, Sri Lanka y Chad. Su comandante es el general de división mongol Edernebat Batsuuri.
Haití, el país más empobrecido de América, atraviesa una profunda crisis agravada por el aumento de asesinatos, secuestros, violaciones y reclutamiento de menores por parte de las bandas. La policía haitiana está desbordada, y la coordinación con la GSF, según la propia misión, es esencial para enfrentar a los grupos armados.
Mientras no haya pruebas forenses concluyentes, el destino de los cuatro soldados salvadoreños sigue sin respuesta.
Más información:

