
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, elevó el tono en la crisis de Haití. Este viernes afirmó que las pandillas haitianas son “satánicas” y que, por eso, “Dios nos concederá la victoria” en la búsqueda de cuatro soldados salvadoreños desaparecidos tras una emboscada el domingo a las afueras de Puerto Príncipe.
“Todos los que se han enlistado son creyentes y hemos encomendado esta misión a Dios, mientras que las pandillas de Haití son satánicas y es de conocimiento público que hacen sacrificios humanos. El Creador del Universo está con nosotros”, escribió el mandatario en la red social X.
El mensaje fue una réplica a quienes critican en redes que haya enviado militares a Haití o creen que subestima el poder de las bandas. Para esas voces, el éxito de Bukele contra las pandillas en su país no puede trasladarse a un territorio desconocido, donde sucesivas misiones internacionales fracasaron en pacificar el país.
Bukele anticipó cómo cree que reaccionarán si logra su objetivo: “Cuando Dios nos conceda la victoria, los mismos que hoy dicen todo eso cambiarán su discurso. Dirán que siempre fue fácil, que cualquiera podía hacerlo, que las pandillas de Haití no eran tan peligrosas como se pensaba”.
Un contingente especial salvadoreño llegó el jueves a Puerto Príncipe para sumarse a la búsqueda de los militares, integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión autorizada por la ONU. Desaparecieron cuando bandas armadas atacaron su vehículo blindado mientras volvían a su base desde un mercado. Según el representante estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, los atacantes dispararon cientos de proyectiles y usaron explosivos, y se cree que los cuatro sobrevivieron.
Bukele sostiene que son técnicos aeronáuticos dedicados a evacuaciones médicas, no combatientes. El miércoles, en un mensaje en criollo haitiano, amenazó con acabar con las bandas, como asegura haber hecho en El Salvador, si no los liberan sin daño.
Haití ya vio varias intervenciones multinacionales. En 1994, una operación liderada por Estados Unidos restauró en el poder a Jean-Bertrand Aristide. Entre 2004 y 2017 operó la misión de estabilización de la ONU, la Minustah. Ninguna logró una pacificación duradera.
La GSF fue autorizada hace un año por el Consejo de Seguridad y su mandato se renovó por seis meses el 29 de septiembre. Prevé llegar a 5.500 efectivos, pero cuenta por ahora con unos 2.000 aportados por seis países, y avanza lentamente en su apoyo a una policía desbordada.
Más de 5.700 personas murieron o resultaron heridas este año por la violencia de las bandas, a las que la ONU atribuye más de 230 secuestros y la violación de más de 1.000 mujeres y niñas. A principios de octubre se aplazaron de forma indefinida las elecciones previstas para el 13 de diciembre. El país no vota desde 2016 y no tiene presidente electo desde el asesinato del último, en 2021.
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