
El mundo ya no puede evitar sobrepasar el límite de 1,5 °C de calentamiento fijado en el Acuerdo de París. Así lo advirtió este miércoles la ONU en su informe anual sobre la brecha de emisiones, que pone en evidencia la distancia entre el discurso de los gobiernos y la acción concreta para frenar el cambio climático. Los compromisos actuales encaminan al planeta hacia un aumento de 2,6 °C a lo largo de este siglo.
El documento, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), llega pocas semanas antes de la cumbre climática COP31, que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía, y anticipa un escenario de fuerte tensión diplomática.
“El mundo ya no puede evitar sobrepasar el límite de 1,5 grados, y las consecuencias ya son devastadoras”, afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres. El titular del organismo enumeró un cuadro conocido: inundaciones mortales, olas de calor brutales, incendios forestales devastadores, economías paralizadas y desigualdades cada vez más profundas, con los países que menos responsabilidad tienen entre los más golpeados.
Según el informe, incluso si las naciones cumplieran íntegramente sus compromisos climáticos más recientes, las temperaturas podrían subir 2,6 °C por encima de los niveles preindustriales hacia 2100. Si solo se mantuvieran las políticas actuales, el aumento llegaría a 2,8 °C y seguiría creciendo después. El planeta ya se ha calentado cerca de 1,4 °C y se espera que el umbral de 1,5 °C se supere en pocos años.
Las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 2025 se mantuvieron prácticamente en los niveles récord de 2024, con una diferencia demasiado pequeña para distinguirla. Las emisiones de carbono por quema de carbón, petróleo y gas, el principal motor del problema, aumentaron levemente.
Las proyecciones de este año son peores que las del anterior, por la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París decidida por el presidente Donald Trump y por la revisión al alza de las emisiones históricas. Además, las nuevas contribuciones nacionales presentadas desde la edición pasada tuvieron un impacto insignificante.
El crecimiento de las emisiones se desaceleró entre los países del G20, que concentran tres cuartas partes del total mundial, pero Estados Unidos fue una “excepción importante”, según la coautora del informe, Anne Olhoff. Entre los seis mayores emisores, los datos preliminares de 2025 muestran aumentos en Estados Unidos, Indonesia y China, y descensos en India, Rusia y la Unión Europea.
Por magnitud, el incremento estadounidense, de 133 megatoneladas de CO2 equivalente, “superó con creces” al de cualquier otro país, impulsado por una mayor demanda eléctrica y por la generación a base de carbón. El siguiente mayor aumento fue el de Turquía, anfitriona de la próxima cumbre.
El informe sostiene que aún es posible acotar el rebasamiento y volver por debajo de 1,5 °C hacia fin de siglo. En el escenario “más bajo posible”, el calentamiento tocaría un máximo de entre 1,7 y 1,8 °C a mediados de siglo para luego descender.
Para lograrlo, las emisiones deberían caer un 18 % para 2030, un 45 % para 2035 y un 69 % para 2040 respecto de los niveles de 2025, lo que equivale a recortes cercanos al 6 % anual hasta 2035. Hace falta además retirar de la atmósfera y almacenar de forma permanente 320 gigatoneladas de CO2 durante el siglo, unas ocho veces las emisiones mundiales de 2024. El PNUMA admite que los desafíos socioeconómicos y tecnológicos hacen incierto ese objetivo.
Ni siquiera la aplicación plena de los compromisos nacionales alcanzaría: permitiría reducir apenas un 5,8 % para 2030 y entre un 11 % y un 15 % para 2035.
El organismo subraya que hay casos de éxito. Según el análisis de más de 220 evaluaciones de políticas públicas, la introducción o el refuerzo de medidas climáticas se vinculó con decenas de cambios estructurales, tanto en países desarrollados como en desarrollo, que lograron reducciones significativas de emisiones. Además, desde la adopción del Acuerdo de París, la capacidad global de electricidad renovable creció tres veces más rápido de lo previsto.
“Contamos con una gran cantidad de casos de éxito que demuestran que las emisiones se pueden reducir rápidamente. Ahora, corresponde a las naciones implementar urgentemente políticas”, afirmó la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen.
Algunos países en desarrollo vulnerables acusan a los grandes emisores de abandonar los objetivos de París, y se espera un enfrentamiento por la meta de 1,5 °C en Antalya. Mohamed Adow, director del centro de estudios Power Shift Africa, calificó la situación como “un fracaso histórico del liderazgo político” y sostuvo que las consecuencias “se medirán en vidas perdidas, no solo en grados de calentamiento”.
Guterres reconoció una “brecha de liderazgo”, pero fue tajante: superar el límite de 1,5 °C “no es una rendición”.
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