Tras fracasar en su tesis intentó envenenar a un compañero por envidia

La detención ocurrió en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles cuando la sospechosa pretendía abordar un vuelo directo hacia China

Una estudiante de posgrado de microbiología fue arrestada tras intentar huir del país norteamericano. Aili Wang, de 32 años, enfrenta una grave acusación penal en el estado de Wyoming por intentar envenenar a su compañero de laboratorio. La detención ocurrió en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles cuando la sospechosa pretendía abordar un vuelo directo hacia China.

Las autoridades incautaron múltiples computadoras, discos duros y documentación física que la mujer llevaba en su equipaje. Un juez fijó una fianza en efectivo de 1,5 millones de dólares mientras se tramita la extradición de la acusada.

Aili Wang, de 32 años, enfrenta una grave acusación por intentar envenenar a su compañero de laboratorio

Síntomas alarmantes, una cafetera contaminada y cámaras ocultas

La investigación comenzó cuando la víctima presentó síntoma severos como fatiga extrema, insomnio y entumecimiento persistente en sus extremidades. El afectado notó un sabor insólito en el té preparado en su escritorio, lo que motivó un análisis químico del agua. Los resultados confirmaron la presencia de acrilamida en dosis peligrosas, una potente neurotoxina de uso habitual en laboratorios biológicos.

Tras el hallazgo, la policía instaló cámaras de vigilancia ocultas dentro de la oficina compartida por ambos investigadores. Las grabaciones captaron a la sospechosa manipulando los utensilios de su colega y fotografiando minuciosamente sus cuadernos de investigación.

Fracaso académico, envidia profesional e intento de fuga internacional

El móvil del ataque se relaciona con un severo conflicto académico dentro del departamento de microbiología de la institución. Wang reprobó el examen de su tesis doctoral, mientras su compañero destacaba por desarrollar avances médicos contra el cáncer. La fiscalía sostiene que la acusada actuó impulsada por la envidia profesional hacia los logros alcanzados por su colega.

Las investigaciones revelaron que la científica compró el potente químico neurotóxico a través de internet e intentó borrar su cuenta. Tras un primer interrogatorio policial, la mujer intentó escapar del país antes de ser interceptada por los agentes federales.