
Una incursión armada nocturna dejó un saldo de 15 personas muertas en una aldea cuando pobladores dormían.
La masacre inicial fue de 13 civiles muertos, pero dos más fallecieron posteriormente en un centro médico. Se sospecha que el asalto fue una represalia de los milicianos debido a que los residentes no acataron una orden previa de abandonar la comunidad.
El ataque ocurrió en Camerún, cuando un grupo de hombres armados en motocicletas irrumpió abriendo fuego y provocando panico. Analistas de seguridad atribuyen el ataque a la Provincia del Estado Islámico en África Occidental (ISWAP) o a Boko Haram, grupos yihadistas que mantienen una fuerte presencia violenta en la cuenca del lago Chad.
Las autoridades atribuyeron la agresión a militantes separatistas en el marco de las tensiones por los bloqueos e imposición de días de confinamiento en zonas anglófonas.