
La influencer panameña Gracie Bon quiso visibilizar el drama que dejó el terremoto en su país, pero terminó en el centro de una tormenta en redes sociales. Sus fotos posando frente a edificios y viviendas derrumbadas por el sismo de magnitud 7,7 del pasado 9 de octubre provocaron una ola de críticas de usuarios que la acusan de usar la tragedia como escenario.
La publicación se difundió el domingo. En las imágenes, la creadora de contenido recorre la zona afectada y posa frente a los escombros. El movimiento telúrico redujo varias estructuras a ruinas en las áreas más golpeadas y dejó familias sin hogar, además de numerosas réplicas.
“Esta es la realidad de mi país después del terremoto. Debemos recordar que los bienes materiales se pueden recuperar, pero la vida es invaluable”, escribió Bon. Agregó un llamado a “vivir el presente”, ser agradecidos y ofrecer ayuda a quienes la necesitan. Cerró con un “Fuerza, Panamá. Lo lograremos”.
La reacción fue inmediata. “¿En serio? ¿Era necesario posar?”, cuestionó un usuario. Otros ironizaron con frases como “Déjenme encontrar un buen lugar para la siguiente foto” y la acusaron de hacer todo por conseguir likes. Un comentario resumió el enojo con una frase: “¿Ayuda? No. ¿Una sesión de fotos? Sí”.
Entre los mensajes más compartidos hubo uno de un usuario que aseguró que la casa demolida que aparece en las imágenes era de su abuela y que la familia no dio permiso para ese tipo de fotos. No se pudo verificar de manera independiente ese testimonio.
Ante la escalada de cuestionamientos, la influencer publicó un video en Instagram para explicar su visita. Dijo que viajó a la zona para entregar alimentos, agua y artículos de primera necesidad con recursos de su propio bolsillo, y negó haber organizado una sesión de fotos.
“No soy política, no monetizo ningún centavo de esto. Mi intención era ayudar con esto a una o dos familias a las que yo pudiera ayudar a reconstruir su casa”, sostuvo. Según explicó, decidió aparecer en las imágenes para aprovechar el alcance de sus redes y lograr que más personas prestaran atención a la emergencia.
Algunos medios informaron además que la creadora impulsa una iniciativa para recaudar donaciones destinadas a reconstruir viviendas, y que pidió a su equipo documentar el proceso.
Su descargo incluyó un mensaje dirigido a los críticos: “Hay personas que se indignan más por una foto que por ver a familias perderlo todo. A veces el problema no es lo que hacemos, sino los ojos con los que deciden verlo. Ayudemos a Panamá”.
El episodio reabre una discusión habitual en la era de las redes sociales: dónde está el límite entre usar la visibilidad digital para ayudar y convertir el dolor ajeno en contenido. Mientras unos defienden que el alcance de una figura con millones de seguidores puede movilizar ayuda real, otros consideran que la forma en que se muestra una tragedia importa tanto como la intención. Por ahora, la polémica sigue abierta en las plataformas.
Más información:


