
Fue cuestión de minutos. El cielo se puso negro, cayó granizo, llovió con furia y, de pronto, un torrente de agua, barro y piedras bajó desde la precordillera y arrasó buena parte de Las Condes, una de las comunas más acomodadas de Santiago de Chile. El aluvión de este jueves dejó seis lesionados, casi 2.000 viviendas con daños y más de 1.000 personas rescatadas o asistidas. Por la noche, el presidente José Antonio Kast decretó zona de catástrofe.
“Estamos enfrentando una emergencia de activación muy rápida en Las Condes con grave afectación a vehículos y viviendas”, escribió el mandatario en X.
Según el Comité de Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid), el saldo preliminar es de seis personas lesionadas, 1.960 casas con daños menores, 55 con daños mayores y unas 200 hectáreas anegadas. Entre los heridos hay un bebé de un año con una fractura. El delegado presidencial, Germán Codina, aclaró que siguen recabando información para confirmar que no haya más víctimas.
El comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Giorgio Tromben, confirmó que al menos 1.000 personas debieron ser asistidas. Bomberos, Carabineros, el Ejército y brigadas municipales trabajan para despejar calles cubiertas por barro, piedras y autos destruidos. El ministro de Obras Públicas, Louis de Grange, habló de un “daño brutal”, con calles que acumulan más de un metro de barro, aunque aseguró que la situación está controlada y que durante el fin de semana estarán despejados casi todos los caminos y repuestos los servicios básicos.
La imagen más impactante fue la de un autobús del transporte público arrastrado por la corriente, con personas a bordo y sobre el techo. “No alcanzamos a bajarnos de la micro porque nos pegó de golpe toda el agua, un árbol, todo”, contó una pasajera. Otro, identificado como Joaquín, relató que la corriente los desplazó durante varias cuadras “arrastrando todo, árboles, postes”, hasta que el vehículo se detuvo y pudo saltar por una ventana.
Los vecinos describieron una escena de pocos minutos. “En cinco minutos sentimos como una ola de mar, fue un estruendo y venían todos los autos, micros y camionetas bajando”, dijo una mujer. Primero llegó una granizada y después, durante unos 15 o 20 minutos, “un balde de agua”, según otro testigo. El agua también inundó una clínica y dos centros educativos, y dejó aislada a una universidad.
Varios afectados denunciaron que no recibieron ningún aviso. “Alerta no recibimos nada, ninguna, cero alerta”, acusó un trabajador de la clínica inundada, cuyos subterráneos quedaron llenos de lodo y piedras. Una estudiante contó que, sin electricidad, solo podía comunicarse por teléfono.
El director regional de Senapred, Miguel Muñoz, explicó que el aluvión se produjo por la activación de quebradas. Carabineros detectaron un gran torrente por la calle General Blanche, en San Carlos de Apoquindo, tras el rebasamiento de un canal. Las autoridades informaron además de una persona detenida por presuntos robos en el sector.
El director nacional del Servicio Nacional de Geología y Minería, Mauricio Lorca, lo definió como un “flash flood”, un evento que arrastra enormes volúmenes de sedimentos en poco tiempo. Codina sospecha que un canal subterráneo que habitualmente drena el agua de la quebrada quedó bloqueado. También vinculó la emergencia con el incendio del verano pasado en la zona, que destruyó la capa vegetal que sostenía el terreno.
De Grange explicó que cayeron unos 144 milímetros de lluvia, pero que el aluvión no ocurrió con las precipitaciones más intensas, sino al día siguiente, cuando cayeron unos 15 mm en pocos minutos. Por eso, dijo, “predecir estas cosas es realmente difícil”.
La Región Metropolitana soporta fuertes lluvias con tormentas eléctricas desde el martes. La alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, dijo que la lluvia fue “absolutamente inesperada” tras un invierno muy crudo. “Sabemos que El Niño se viene fuerte”, advirtió.
La ONU anticipó que este podría ser el episodio más fuerte en medio siglo. El temporal ya dejó una persona fallecida en la víspera, que se suma a las al menos quince muertes causadas por un sistema frontal a mediados de este año en diez de las dieciséis regiones del país.
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