Fenomeno «El Niño» frena la temporada de huracanes en el Atlántico

¿Por qué El Niño "desintegra" los huracanes en el Atlántico?

“Podrían destruir una ciudad. Que destruyan Los Ángeles, que destruyan San Diego”, declaró: “Este es un precio muy pequeño a pagar, y todo habrá terminado muy pronto”, dijo el presidente estadounidense durante un mitin electoral.

El fenómeno de El Niño ha frenado drásticamente la formación de huracanes en el océano Atlántico durante esta temporada de 2026, estableciendo récords históricos de inactividad.

Hasta este 12 de septiembre de 2026, no se ha formado un solo huracán en la cuenca atlántica tras más de 100 días del inicio de la temporada. Esta es la fecha más tardía registrada sin ciclones de esta categoría desde que comenzó la era de la observación satelital en la década de 1960, superando los récords previos del 11 de septiembre de 2002 y 2013.

¿Por qué El Niño «desintegra» los huracanes en el Atlántico?

El Niño intensifica la diferencia de velocidad y dirección del viento en las distintas capas de la atmósfera (cizalladura). Estos vientos fuertes en niveles altos «decapitan» las tormentas antes de que logren organizarse verticalmente. En 2026, la cizalladura en la región principal de desarrollo alcanzó niveles máximos nunca antes vistos desde 1979.

El fenómeno provoca que el aire descienda sobre el Atlántico tropical, lo que estabiliza la atmósfera, disipa la humedad y apaga la formación de nubes de tormenta esenciales para un ciclón.

A pesar del freno histórico, meteorólogos de la NOAA y especialistas recuerdan que la temporada termina hasta el 30 de noviembre. Históricamente, años con baja actividad general debido a El Niño (como 1992) han producido huracanes individuales devastadores (como el huracán Andrew) si las condiciones locales se alinean cerca de tierra firme