
El fenómeno de El Niño seguirá intensificándose en los próximos meses y alcanzará su punto máximo en diciembre, advirtió este jueves la Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia de la ONU para el clima. El organismo señaló que podría convertirse en uno de los episodios más fuertes registrados desde, al menos, 1950, con temperaturas por encima de la media en gran parte del planeta y un riesgo creciente de sequías e inundaciones.
«El Niño se ha consolidado y se está fortaleciendo rápidamente», afirmó la directora de la OMM, la argentina Celeste Saulo. Según los pronósticos, la probabilidad de que el evento se prolongue hasta febrero de 2027 es prácticamente del 100%.
El Niño es el calentamiento de la superficie del Pacífico ecuatorial central y oriental, un fenómeno natural capaz de alterar vientos, presión y patrones de lluvia en todo el mundo. Suele aparecer cada dos a siete años y durar entre nueve y 12 meses, en un vaivén con su opuesto, La Niña, y con períodos neutros en el medio.
Las cifras de este episodio son llamativas. La anomalía de temperatura del mar en la región central del fenómeno pasó de 1,6 °C por encima de lo normal en junio a 2,5 °C en agosto. Para octubre, noviembre y diciembre se prevé que llegue a unos 3,7 °C sobre lo habitual, el valor más alto desde que existen registros, por encima del récord anterior de 2,6 °C, establecido entre 2015 y 2016.
El pronóstico se apoya en el consenso de 13 centros meteorológicos nacionales e internacionales de primer nivel.
Saulo aclaró un punto clave: El Niño no agrega calor nuevo al planeta, sino que libera el que está almacenado en el océano. «Las aguas de las que se nutre El Niño presentan las temperaturas más altas jamás registradas. En otras palabras, hay más calor que puede liberarse», explicó.
Por eso, la OMM advierte que su impacto agravará los efectos del cambio climático provocado por el hombre. El episodio anterior ya dejó huella: contribuyó a que 2023 fuera el segundo año más caluroso registrado y a que 2024 marcara el máximo histórico, con alrededor de 1,55 °C por encima del promedio preindustrial. Aunque El Niño suele tocar su punto más alto entre noviembre y febrero, el aumento de la temperatura global suele manifestarse más tarde.
La OMM aclara que esto no significa que todos los días hará más calor en todos lados, pero sí que crece la probabilidad de episodios de calor extremo.
Se esperan más lluvias de lo habitual en el Pacífico ecuatorial central y oriental, el Cuerno de África, partes de Asia Central y oriental, el norte de la península Arábiga, algunas zonas de Norteamérica y el sudeste de Sudamérica.
En cambio, habría menos precipitaciones en el Pacífico occidental, el Atlántico ecuatorial, el subcontinente indio, el sur de Centroamérica, partes del Caribe y el noroeste de Sudamérica, además de áreas del Pacífico sur hasta el extremo meridional del continente.
El fenómeno ya golpea con dureza a algunas regiones. En Centroamérica, la sequía está matando animales y cultivos, un anticipo de los efectos económicos y sociales que la OMM anticipa para comunidades, ecosistemas y economías de todo el mundo.
El organismo subraya que sus previsiones describen tendencias estacionales y probabilidades, y que no reemplazan los pronósticos nacionales y locales. Su objetivo, explica, es dar información con la mayor anticipación posible para que países y sectores expuestos se preparen ante el calor extremo, las sequías y las inundaciones.
Más información:



