Astrónomos captan una extraña señal de radio de un lejano planeta que intriga a la ciencia

Astrónomos detectaron una señal de radio con características propias de la tecnología, cerca de un planeta en zona habitable.

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Una señal de radio extremadamente estrecha, que cambiaba de frecuencia con el tiempo y que apareció solo cuando el telescopio apuntaba a una estrella lejana con planetas. Son tres características que, en la búsqueda de vida inteligente fuera de la Tierra, encienden todas las alarmas. Eso es lo que encontró un equipo de astrónomos en China al revisar datos del radiotelescopio más grande del mundo. Pero antes de hablar de extraterrestres, conviene conocer toda la historia.

El telescopio gigante que escucha el cielo

La señal fue detectada con el FAST, el radiotelescopio esférico de apertura de 500 metros de China, el mayor de su tipo en el planeta. En 2021, ese instrumento observó 33 sistemas con exoplanetas como parte de campañas de búsqueda de inteligencia extraterrestre, conocidas por la sigla SETI.

Ahora, un equipo liderado por el astrónomo Zi-Qi Li, de la Universidad Normal de Pekín, volvió a analizar esos datos con un nuevo método basado en inteligencia artificial, diseñado para detectar lo que los científicos llaman «tecnofirmas»: rastros que podrían revelar que una civilización desarrolló tecnología capaz de dejar huella a través del espacio. Los resultados fueron publicados en la revista The Astronomical Journal.

El planeta K2-155d, 1,6 veces más grande que la Tierra, está cerca de la zona habitable de su estrella.

Por qué una señal «estrecha» llama la atención

La clave está en el tipo de señal. «Los procesos astrofísicos naturales rara vez generan características espectrales extremadamente estrechas, mientras que los dispositivos de transmisión a menudo sí lo hacen», explican los autores. Las estrellas, las galaxias o las nubes de gas emiten ondas de radio en bandas amplias; en cambio, un transmisor artificial, como los que usamos en la Tierra, puede concentrar su emisión en una frecuencia muy precisa.

La segunda pista es que la señal «se mueva». Si un emisor estuviera en la superficie de un planeta que gira sobre sí mismo y alrededor de su estrella, el efecto Doppler haría que la frecuencia recibida en la Tierra cambiara levemente con el tiempo.

La tercera prueba es que la señal provenga solo de la dirección observada. Para eso, el FAST tiene una ventaja: su receptor observa el cielo con 19 haces simultáneos. Uno apunta al objetivo y los otros 18 vigilan las zonas vecinas. Si una señal aparece en varios haces, lo más probable es que venga de la Tierra.

La señal candidata aparece como una línea estrecha y fluctuante en el haz dirigido a K2-155, pero no en los otros 18 haces.

De 139.127 señales, solo dos sobrevivieron

El sistema de inteligencia artificial, llamado MSWNet, detectó inicialmente 139.127 señales. Tras sucesivos filtros para eliminar interferencias, el número se redujo a solo dos candidatas relevantes.

Una de ellas, en dirección a la estrella Kepler-438, ya había sido identificada en un análisis anterior de 2022 y luego descartada como interferencia terrestre. La otra era nueva.

K2-155, un sistema con una «supertierra» prometedora

La señal nueva, bautizada NBS 260108, llegó a una frecuencia de 1.148,4167 megahercios desde la dirección de K2-155, una estrella enana roja situada a unos 238 años luz de la Tierra.

No es un lugar cualquiera. K2-155 tiene tres planetas conocidos del tipo «supertierra», y el más externo, K2-155d, con un radio 1,6 veces mayor que el de la Tierra, se encuentra cerca de la zona habitable de su estrella, la región donde podría existir agua líquida en la superficie.

La señal cumplía los tres requisitos: era estrecha, cambiaba de frecuencia y aparecía solo en el haz dirigido a K2-155. Por eso fue considerada una «tecnofirma candidata».

Las señales de radio muy estrechas son típicas de los transmisores artificiales, no de los procesos naturales.

Lo más probable: no son extraterrestres

Pero un análisis más detallado enfrió el entusiasmo. La señal era mucho más intensa en una sola de las dos polarizaciones de radio, y aparecieron señales parecidas en frecuencias cercanas durante las observaciones de otras tres estrellas el mismo día. Ambos indicios apuntan a una interferencia de origen humano o del propio instrumento.

La Tierra está inundada de emisiones de radio: satélites, aviones, radares, sistemas de navegación y hasta hornos de microondas pueden contaminar las observaciones. Aunque los investigadores no lograron identificar exactamente qué produjo NBS 260108, las pruebas apuntan más hacia una interferencia que hacia una transmisión alienígena.

Aun así, el estudio deja una novedad importante: demuestra que la inteligencia artificial puede ayudar a revisar volúmenes gigantescos de datos y a separar mejor las posibles señales reales del ruido que generamos nosotros mismos.

La señal fue detectada con el FAST, un radiotelescopio chino de 500 metros de diámetro, el mayor de su tipo en el mundo.

Otra señal, esta vez natural

En paralelo, otro equipo del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y de la Universidad de Oregón anunció un hallazgo distinto, pero también histórico: la detección de señales de radio procedentes directamente de un exoplaneta, Beta Pictoris b, a unos 63 años luz.

Con el radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica, los científicos captaron ráfagas de radio y una emisión persistente que, según explican, se originan en auroras provocadas por el intenso campo magnético del planeta, un gigante gaseoso de unas 10 veces la masa de Júpiter. En este caso no hay nada artificial: se trata de un fenómeno natural. Pero permitió medir por primera vez de forma directa el campo magnético de un planeta fuera del Sistema Solar, miles de veces más intenso que el de la Tierra. El trabajo aún no fue revisado por pares.

La búsqueda continúa

La humanidad lleva apenas unas décadas escuchando el universo con instrumentos capaces de distinguir estos débiles susurros. La señal de K2-155 no parece ser la respuesta a la gran pregunta de si estamos solos, pero cada nueva herramienta acerca un poco más la posibilidad de encontrarla.

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