Trump rechaza el plan iraní para reabrir el estrecho de Ormuz

Trump rechazó el plan de Irán para reabrir Ormuz. Qué ofrecía Teherán y qué podría pasar ahora en Oriente Medio.

Irán advierte de que bloqueará las rutas por las que se exporta petróleo de Ormuz

Donald Trump cerró la puerta a la última salida diplomática planteada por Teherán. El presidente de Estados Unidos rechazó este sábado el plan iraní para reabrir en un plazo de siete días el estrecho de Ormuz, el paso marítimo que está en el centro de la guerra entre ambos países. «Rechazo su propuesta», declaró ante periodistas frente a la Casa Blanca, y aseguró que los dirigentes iraníes quieren un acuerdo inmediato «porque están perdiendo terreno estrepitosamente».

La negativa llega apenas un día después de que Irán presentara formalmente su oferta, a través de la mediación de Catar. «La elección corresponde ahora» a Washington, había dicho el canciller iraní, Abás Araqchi, desde la sede de la ONU en Nueva York.

Qué ofrecía Irán y qué pedía a cambio

La propuesta planteaba que Irán reabriera el estrecho en un plazo de siete días a partir de la validación del acuerdo. A cambio, Estados Unidos debía levantar el bloqueo naval sobre los puertos iraníes, suspender las sanciones al petróleo iraní, liberar unos 12.000 millones de dólares en activos congelados y respetar un alto el fuego en toda la región, incluidos el Líbano y Yemen.

Según Araqchi, esas medidas «no son nuevas» y «figuran ya todas» en el protocolo de acuerdo firmado en junio con Washington, un entendimiento que buscaba poner fin a la guerra, reabrir Ormuz y luego negociar sobre el programa nuclear, pero que se derrumbó por las diferencias sobre las condiciones de paso por el estrecho.

Irán ofrecía reabrir el estrecho en siete días a cambio de liberar 12.000 millones de dólares en activos congelados y levantar el bloqueo naval.

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, había precisado que la propuesta se elaboró «en coordinación» con el guía supremo, Mojtaba Khamenei, y que se creó un equipo de seis miembros con «poder para tomar decisiones». Pezeshkian también expresó su desconfianza hacia Washington: «No tenemos confianza en la parte estadounidense y no sabemos sobre qué base se puede alcanzar un entendimiento». Además, negó que Irán haya bloqueado el estrecho y acusó a Estados Unidos de haber «cerrado las rutas» primero.

El «Estrecho Trump» y la amenaza de nuevos bombardeos

La desconfianza también se expresó en gestos. El viernes, Trump publicó en su red Truth Social un mapa en el que el estrecho de Ormuz aparece rebautizado como «Estrecho Trump».

Antes de su declaración, el diario The Wall Street Journal ya había adelantado, citando a funcionarios estadounidenses, que el presidente había descartado la oferta por considerar que Teherán no cumpliría con sus exigencias. Según el periódico, Trump evalúa reanudar los bombardeos sobre Irán después de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, acusó a Israel de tratar de “ampliar” el conflicto en Medio Oriente y negó que su país desestabilice a la región.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, aseguró que Irán no tiene confianza en Estados Unidos.

Estados Unidos no ataca territorio iraní desde el 1 de septiembre, cuando una serie de bombardeos dejó cinco muertos y decenas de heridos durante una boda en el sureste del país, aunque sí hubo ataques contra buques en el estrecho. El conflicto, iniciado a fines de febrero con los bombardeos de Estados Unidos e Israel, se ha vuelto cada vez más impopular en el país por su impacto en el precio de los combustibles, un factor clave de cara a las elecciones.

Arabia Saudita y Rusia, en alerta

Por el estrecho de Ormuz circulaba antes de la guerra una quinta parte de los hidrocarburos del mundo. Desde entonces, Irán reivindica el control del paso y exige autorización a los buques, mientras Washington mantiene el bloqueo de los puertos iraníes.

La preocupación internacional quedó en evidencia en la Asamblea General de la ONU. «La estabilidad de esta región vital está directamente ligada a la seguridad energética mundial», advirtió el canciller saudí, Faisal bin Farhan. Arabia Saudita, el mayor exportador de crudo del mundo, es uno de los países más afectados por las perturbaciones en Ormuz y en el estrecho de Bab el Mandeb. «La comunidad internacional ha estado ausente a la hora de asumir sus responsabilidades frente a todo lo que amenaza la paz y la seguridad internacionales», reclamó.

El canciller ruso, Serguéi Lavrov, ofreció por su parte la ayuda de Moscú para estabilizar la situación. «Necesitamos confianza en las relaciones entre los Estados del Golfo, los Estados árabes e Irán», sostuvo.

Yemen, el otro frente que se enciende

El panorama se complica además en Yemen, que se convirtió en un nuevo frente regional desde que en julio se reanudó, tras años de calma, el conflicto entre los rebeldes hutíes, aliados de Irán, y el gobierno yemení respaldado por Arabia Saudita. En septiembre, los hutíes lanzaron una ofensiva que les permitió consolidar su control sobre el estrecho de Bab el Mandeb, otro paso clave para el petróleo que conecta Europa y Asia a través del canal de Suez.

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