Honduras copia el modelo Bukele: aislamiento, una hora de sol y mano dura en las cárceles

Honduras endurece sus cárceles al estilo Bukele: las medidas que cambian la vida de los pandilleros presos.

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Honduras dio un giro drástico en su política de seguridad. El Congreso aprobó en la noche del martes un paquete de reformas que endurece las condiciones en las cárceles para los pandilleros considerados de alta peligrosidad, con medidas que recuerdan al modelo aplicado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele: aislamiento, visitas restringidas, juzgados especiales y apenas una hora de sol al día.

La iniciativa, impulsada por el gobierno derechista de Nasry Asfura, fue respaldada por las bancadas de los cinco partidos que integran el Parlamento de 128 diputados. Su objetivo, según el presidente del Congreso, Tomás Zambrano, es impedir que los criminales puedan «ordenar algunos delitos desde los centros penales».

Los pandilleros de alta peligrosidad solo tendrán una hora de sol y patio, de forma individual o en grupos de no más de dos personas.

Un «nuevo régimen» dentro de las cárceles

Las reformas modifican cuatro leyes: las de la Policía Nacional, la Policía Militar de Orden Público, el Trabajo para Personas Privadas de Libertad y el Sistema Penitenciario Nacional. «Se está creando prácticamente un nuevo régimen al interno de los centros penales», explicó el presidente de la Comisión de Seguridad y Defensa del Congreso, Marcos Paz. Los reos de alta peligrosidad estarán «recluidos en módulos de máxima seguridad, aislados y con restricciones en varios aspectos».

Entre las medidas figura una «regulación estricta» de las visitas familiares, conyugales y de abogados defensores, así como del ingreso de alimentos y de las comunicaciones telefónicas. Los presos de estos grupos solo tendrán derecho a una hora de sol y patio, en forma individual o en grupos de no más de dos personas. «El derecho a sol va a ser muy reducido», enfatizó Paz.

Sin medidas sustitutivas y con juzgados especiales

El paquete apunta también a la etapa judicial. Los presuntos miembros de estas estructuras serán enviados a cárceles de máxima seguridad tras su captura y ya no podrán acceder a medidas sustitutivas de la prisión. Además, se crearán juzgados especializados que se ocuparán exclusivamente de estos casos, con «medidas excepcionales para proteger a los que van a impartir justicia», según Paz. Zambrano anticipó que en los próximos días llegarán nuevas reformas al Código Penal y al Código Procesal Penal.

Las disposiciones deberán ser sancionadas por Asfura, que se encuentra en Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El presidente Nasry Asfura, aliado de Donald Trump, asumió en enero con la promesa de reducir la criminalidad.

Pandillas declaradas «terroristas»

Las reformas se aplicarán contra al menos tres pandillas que, según las autoridades, «han amedrentado al país por muchos años». El viernes pasado, el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad las declaró «asociaciones terroristas», aunque el Gobierno no las identificó públicamente. En Honduras operan desde hace más de 30 años grupos como el Barrio 18 y su archienemiga, la Mara Salvatrucha, vinculados al narcotráfico, la extorsión y los homicidios.

Muchos de esos crímenes, según las autoridades, son ordenados por los cabecillas desde las propias cárceles, en algunos casos con la complicidad de miembros de las fuerzas de seguridad y del sistema penitenciario, incluso en centros considerados de «máxima seguridad».

Honduras registra una tasa de 24 homicidios por cada 100.000 habitantes, cuatro veces el promedio mundial.

La sombra de Bukele

La estrategia hondureña se inspira abiertamente en la «guerra contra las pandillas» de El Salvador, donde Bukele redujo los homicidios a mínimos históricos bajo un régimen de excepción que, desde 2022, llevó a prisión a unas 92.000 personas sin orden judicial, un modelo tan popular en la región como cuestionado por organizaciones de derechos humanos.

Asfura, aliado del presidente estadounidense Donald Trump, asumió en enero con la promesa de reducir la criminalidad como principal objetivo. La aprobación de las reformas coincidió además con el anuncio del Escudo de las Américas, la alianza antidrogas regional liderada por Washington, de un pacto para combatir a una veintena de grupos criminales en la región.

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