
Donald Trump dijo el martes que debía decidir entre alcanzar un acuerdo con Irán o llevar a ese país «al infierno», en un discurso ante la Asamblea General de la ONU.
«Tengo que tomar una decisión importante: ¿se llegará a un acuerdo con Irán que les permita reconstruirse y crear un país mucho más grande de lo que jamás ha sido, quizá uno de los más grandes de Oriente Medio o incluso del mundo?», dijo Trump.
«¿O aniquilo la República Islámica y lo hago rápidamente, sin darles nunca la oportunidad de volver a matar y destruir a personas y países? ¿Los arrastro al infierno sin posibilidad de supervivencia y sin esperanza de grandeza futura ni de generaciones venideras?».
Trump reiteró su optimismo de alcanzar un acuerdo con Irán después de las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos en noviembre, en las que, según las encuestas, su partido puede perder el control del Congreso, en parte por los altos precios de los combustibles debido al conflicto.
«Creo que llegaremos a un acuerdo justo después de las elecciones, porque no tiene sentido que ellos no lo hagan», afirmó Trump.
«Están esperando a ver qué tal me va en las elecciones de mitad de mandato. Lo que no se dan cuenta es que yo no me presento. Ya lo hice, y gané por mayoría aplastante».
Trump, advirtió el martes ante la asamblea General de la ONU que está dispuesto a utilizar su «poderío militar sin igual» para asegurar sus intereses en América Latina.
Esos intereses pasan por un cambio de régimen en Cuba, donde el gobierno comunista «caerá», aseguró Trump, y también en una batalla sin cuartel contra los carteles de la droga, que son «el Estado Islámico» de la región, añadió.
«Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental. Y, de ser necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para asegurar los vitales intereses nacionales de Estados Unidos», dijo Trump.
«Los carteles son el EI [grupo yihadista Estado Islámico] del hemisferio» y, como los combatientes del EI, «deberían ser ejecutados, exiliados o detenidos», explicó el republicano.
El presidente declaró a esos grupos «organizaciones terroristas» en febrero del año pasado, y meses después inició una campaña de ataques militares contra presuntas narcolanchas, en el Caribe y luego en el Pacífico, con más de 200 muertes hasta ahora.
Trump defendió esos ataques, a pesar de las críticas de organismos internacionales y algunos gobiernos de la región. «Nadie creía que fuera posible», se ufanó.
El poderío militar estadounidense no tiene parangón, dijo el mandatario. «Nuestras acciones en Venezuela son prueba de ello», añadió.
En la audiencia en la gran sala de la asamblea general se hallaba la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, con la que Trump prevé un breve encuentro este mismo martes.
Fuerzas estadounidenses capturaron y sacaron del país en enero de 2026 al entonces presidente, Nicolás Maduro, y a su esposa, en una audaz operación nocturna.
Trump, que creó una alianza de seguridad regional, el Escudo de las Américas, con gobiernos conservadores aliados en América Latina, ha dicho en varias ocasiones que ahora es «el turno de Cuba».
«Cuba caerá» advirtió el mandatario en la tribuna de la ONU.
«El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba», dijo.
«El régimen comunista está bajo una fuerte presión, la más fuerte que haya conocido jamás» explicó, en alusión al bloqueo petrolero y a las sanciones contra el régimen.
Poco antes de la intervención de Trump, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva había atacado a los «enemigos de la democracia» que a su juicio intentan intervenir en la región.
«La democracia está nuevamente en jaque. Volvemos a presenciar la injerencia extranjera en los procesos electorales. La división del mundo en zonas de influencia para incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos constituye un gesto anacrónico», dijo Lula, que busca la reelección en las elecciones presidenciales del 4 de octubre.
Con información de EFE

