
El gobierno de Guatemala activó un plan de emergencia para brindar asistencia alimentaria a más de un millón de familias afectadas por la sequía que provoca el fenómeno climático de El Niño. La medida busca contener el impacto de una de las peores crisis hídricas de las últimas décadas en una de las regiones más vulnerables de Centroamérica.
El plan contempla una inversión de alrededor de 500 millones de quetzales, equivalentes a unos 62,5 millones de dólares, según detalló el ministro de Desarrollo Social, Abelardo Pinto, en conferencia de prensa. La ayuda incluye el apoyo del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) y se distribuirá de forma progresiva entre septiembre y diciembre a través de la compra directa de granos básicos.
En una primera etapa, la asistencia llegará a unas 134.000 familias, aunque su cobertura se ampliará de manera gradual hasta alcanzar a casi 500.000 hogares hacia noviembre y a un total estimado de 1,2 millones de familias hacia finales de año.
Cada familia beneficiada recibirá raciones compuestas por 45 kilos de maíz, 13,5 kilos de frijol y 4,5 kilos de arroz. La ejecución financiera del plan estará centralizada en la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), con el objetivo de agilizar la entrega en las zonas más afectadas.
La priorización geográfica se definirá con base en el Registro Social de Hogares, enfocando la ayuda en 40 municipios del Corredor Seco Centroamericano y en las 114 zonas consideradas más pobres del país.
El Corredor Seco Centroamericano es una franja semiárida especialmente vulnerable a eventos climáticos extremos, que además de Guatemala abarca zonas de El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. La región atraviesa una fuerte pérdida de cosechas destinadas al autoconsumo y una creciente mortalidad de ganado, como consecuencia directa de la falta de lluvias.
El presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo de León, remarcó el impacto desigual de la sequía sobre los sectores más vulnerables. «La disminución de la lluvia afecta de mayor manera a quienes se alimentan de lo que siembran. No tenemos control sobre la sequía y tenemos que enfrentar esto como un problema del conjunto de los guatemaltecos», declaró el mandatario, quien además confirmó la liberación de algunas importaciones de maíz y frijol con arancel cero, como medida para contener la especulación de precios en el mercado interno.
Cerca del 60% de los 18 millones de habitantes de Guatemala vive en condiciones de pobreza, según datos oficiales, una situación que la sequía actual agrava de manera directa sobre la seguridad alimentaria de miles de familias. El escenario resulta particularmente preocupante en un país que ya enfrenta serios problemas de desnutrición infantil: según datos del Ministerio de Salud, decenas de niños murieron por desnutrición aguda durante este año, con una cifra similar a la registrada en el mismo período del año anterior. Las propias autoridades sanitarias advirtieron que los casos podrían aumentar como consecuencia del actual déficit hídrico.
Según la Organización Meteorológica Mundial de la ONU, el actual episodio de El Niño podría convertirse en uno de los más intensos registrados en las últimas cuatro décadas. Las proyecciones indican que el fenómeno alcanzaría su punto máximo hacia fines de este año, con efectos que podrían prolongarse hasta bien entrado 2027.
El Niño se caracteriza por elevar las temperaturas superficiales en el Pacífico ecuatorial central y oriental, un proceso capaz de alterar los patrones de vientos, presión atmosférica y lluvias en distintas regiones del planeta, con un impacto particularmente severo sobre zonas agrícolas dependientes de las precipitaciones estacionales.
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