Estos son los “10 mandamientos” para no volver a subir de peso luego de adelgazar

Especialistas presentan diez recomendaciones para sostener la pérdida de peso a largo plazo.

Bajar de peso suele ser presentado como el principal objetivo cuando se habla de obesidad. Sin embargo, alcanzar la meta inicial no significa que el tratamiento haya terminado. Para los especialistas, uno de los mayores desafíos comienza precisamente después: mantener los resultados y los beneficios obtenidos para la salud.

La cuestión fue uno de los ejes de las XVII Jornadas Argentinas de Nutrición y V Jornadas Argentinas de Obesidad, donde especialistas analizaron los mecanismos que pueden favorecer la recuperación del peso perdido.

Virginia Busnelli, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, destacó que la obesidad debe entenderse como una enfermedad crónica y multifactorial. Por eso, llegar al peso buscado no debería interpretarse como el final del tratamiento.

Mantener el peso después de adelgazar puede ser tan desafiante como conseguir el descenso inicial, según los especialistas.

Por qué el cuerpo puede recuperar los kilos perdidos

Después de una reducción de peso, el organismo puede experimentar modificaciones en las señales hormonales relacionadas con el hambre y la saciedad, además de cambios en el gasto energético.

Investigaciones publicadas en The New England Journal of Medicine encontraron que algunas de estas modificaciones pueden mantenerse incluso un año después del descenso de peso y estar acompañadas por un aumento de la sensación de hambre.

Esto significa que recuperar parte del peso no necesariamente responde a una falta de disciplina o voluntad. La biología puede desempeñar un papel importante y debe ser considerada dentro de la estrategia de tratamiento.

A partir de esta evidencia, especialistas de la Sociedad Argentina de Nutrición elaboraron diez pautas destinadas a ayudar a sostener los resultados.

Las 10 claves para mantener el peso

1. No abandonar el seguimiento profesional

Alcanzar el objetivo no significa recibir el “alta”. Las consultas pueden espaciarse, pero mantener el seguimiento permite detectar cambios en el apetito, la alimentación, la actividad física, el peso o las condiciones de vida y actuar antes de que el problema avance.

2. No hacer una dieta con fecha de vencimiento

Una alimentación sostenible debe poder mantenerse durante años, no solamente durante algunas semanas. Los especialistas recomiendan evitar restricciones extremas y construir un patrón flexible y equilibrado, adaptado a la vida familiar, laboral y social.

3. Reconocer el “ruido alimentario”

El llamado food noise describe pensamientos frecuentes, persistentes o intrusivos relacionados con la comida. Cuando interfieren con la vida cotidiana, deben ser abordados con el equipo de salud y no interpretarse automáticamente como falta de autocontrol.

4. Cuidar la masa muscular

La actividad física debe formar parte de la estrategia de mantenimiento. El ejercicio aeróbico beneficia la salud cardiovascular, mientras que el entrenamiento de fuerza ayuda a preservar la masa y la función muscular.

5. No obsesionarse con la balanza

Pesarse periódicamente puede servir para detectar tendencias, pero una variación aislada no determina el éxito o el fracaso del tratamiento. Lo importante es observar la evolución durante semanas o meses.

6. Dormir bien

La cantidad y calidad del sueño también forman parte del abordaje. Dormir poco o mal puede afectar el apetito, la actividad física y las decisiones alimentarias, por lo que los problemas de descanso deben ser considerados cuando resulta difícil mantener el peso.

7. Tener en cuenta el contexto personal

El estrés, los cambios laborales, las responsabilidades familiares, las dificultades económicas, determinados medicamentos y el entorno pueden modificar los hábitos alimentarios y la actividad física.

Por eso, los especialistas proponen preguntar no solamente qué hizo la persona, sino qué cambió en su vida y cómo debe adaptarse el tratamiento.

8. No esperar a recuperar mucho peso

Las fluctuaciones son normales y no significan que todo el esfuerzo se haya perdido. Pero una tendencia sostenida de recuperación durante semanas o meses puede ser una señal para consultar y ajustar las estrategias cuanto antes.

9. Construir un entorno favorable

No todo debería depender de la voluntad individual. Planificar las compras, organizar horarios, disponer de opciones saludables y contar con apoyo familiar o profesional puede facilitar considerablemente la continuidad de los cambios.

10. No suspender la medicación por cuenta propia

Si una persona recibe medicamentos para tratar la obesidad, alcanzar el objetivo de peso no significa necesariamente que deba interrumpirlos.

La duración del tratamiento debe evaluarse individualmente según la respuesta, la tolerancia, los beneficios, los riesgos y las características de cada paciente. Cualquier modificación debe realizarse con indicación profesional.

La alimentación sostenible y el seguimiento profesional son dos de las claves para evitar una recuperación progresiva del peso.

El objetivo no es la perfección

Para los especialistas, el mantenimiento del peso debe dejar de plantearse como una batalla permanente entre éxito y fracaso.

Una recuperación parcial no significa necesariamente volver al punto de partida. Puede ser una señal para revisar qué está ocurriendo, identificar los obstáculos y adaptar el tratamiento.

La idea central es que mantener el descenso de peso también forma parte del tratamiento de una enfermedad crónica. La alimentación, la actividad física, el descanso, el acompañamiento profesional, el entorno y, cuando corresponde, la medicación, deben integrarse en una estrategia que pueda sostenerse a largo plazo.

Más información: