
La confrontación entre Irán y Estados Unidos entró este miércoles en una nueva fase de escalada, después de que Teherán ampliara sus represalias contra posiciones militares estadounidenses en distintos puntos de Oriente Medio tras una nueva ofensiva de Washington.
Los Guardianes de la Revolución anunciaron ataques contra instalaciones estadounidenses en Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Baréin y la región iraquí del Kurdistán. La ofensiva incluyó misiles y drones contra posiciones militares y centros utilizados por las fuerzas estadounidenses.
La respuesta iraní llegó después de una segunda ronda de bombardeos estadounidenses en apenas 48 horas. Según las autoridades iraníes, los ataques dejaron al menos 11 muertos y 58 heridos, entre ellos las víctimas de un ataque contra una vivienda donde se celebraba una boda en la provincia de Hormozgan.
El ataque contra la celebración se produjo en el pueblo de Kuhestak, en el sur de Irán. Según la Media Luna Roja iraní, cuatro personas murieron y otras 50 resultaron heridas cuando un proyectil alcanzó la vivienda.
Entre los fallecidos había un niño, según las autoridades iraníes. Imágenes difundidas posteriormente mostraron importantes daños y escombros en el lugar donde se desarrollaba la celebración.
El Ministerio de Exteriores iraní calificó el ataque de una atrocidad y acusó a Washington de atacar objetivos civiles. Estados Unidos, por su parte, sostiene que sus operaciones están dirigidas contra objetivos militares y niega atacar deliberadamente a civiles.
La nueva ofensiva también provocó siete muertos y ocho heridos en distintos puntos de la provincia de Juzestán, según las autoridades iraníes. Los Guardianes de la Revolución informaron además de la muerte de varios de sus integrantes en otros ataques.
El presidente Donald Trump había advertido que cualquier represalia iraní provocaría ataques estadounidenses «mucho más duros y contundentes».
Washington sostiene que su operación busca frenar los ataques iraníes contra el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz y las acciones contra las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región.
La administración estadounidense afirma además que los ataques recientes fueron una respuesta a intentos iraníes de colocar minas navales y a lanzamientos de misiles contra instalaciones militares estadounidenses.
Teherán rechaza esa versión y considera que las operaciones estadounidenses forman parte de una campaña destinada a someter militarmente a Irán y recuperar el control de las rutas marítimas de la región.
El principal foco estratégico del conflicto continúa siendo el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el transporte de energía.
Antes de la guerra, por esa vía circulaba aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo y gas natural licuado. La reducción del tráfico marítimo ya está generando preocupación entre los mercados energéticos y las compañías navieras.
Los Guardianes de la Revolución afirmaron además que dos petroleros se incendiaron después de chocar con minas mientras navegaban fuera de una ruta designada por las autoridades iraníes.
En las últimas semanas, Estados Unidos consiguió restablecer parcialmente el tráfico marítimo mediante una ruta situada más al sur, próxima a las aguas de Omán. Sin embargo, la situación continúa siendo extremadamente vulnerable a nuevos ataques.
Los ataques iraníes contra instalaciones estadounidenses en varios países elevan el riesgo de que la guerra deje de estar concentrada en territorio iraní y se extienda a una zona mucho más amplia de Oriente Medio.
La presencia de fuerzas estadounidenses en Jordania, Irak, Kuwait, Baréin y Emiratos Árabes Unidos convierte a esos países en posibles escenarios de nuevos enfrentamientos, mientras Washington mantiene su capacidad para lanzar ataques contra objetivos iraníes.
Al mismo tiempo, Teherán mantiene al estrecho de Ormuz como una de sus principales herramientas de presión. La posibilidad de interrumpir o restringir nuevamente el tránsito de buques amenaza con afectar el suministro mundial de energía.
Pese a la escalada militar, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que Teherán está dispuesto a responder a iniciativas estadounidenses destinadas a alcanzar un acuerdo que permita poner fin al conflicto. Por ahora, sin embargo, los ataques continúan y el riesgo de una nueva escalada permanece abierto.
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