
Luis Manuel Avilés, un inmigrante nicaragüense residente en Florida desde hace dos décadas, volvió con su familia después de que su detención por parte de las autoridades migratorias generara una ola de apoyo y reavivara el debate sobre las políticas de inmigración en Estados Unidos.
Luis Manuel Avilés fue liberado este martes después de permanecer varios días bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), según confirmó su familia en un comunicado publicado en redes sociales por su hijo Joshua Avilés, marinero de la Armada de Estados Unidos.
“Luis ha sido liberado y ha regresado con nuestra familia”, señaló el mensaje, en el que también agradecieron el respaldo recibido y pidieron privacidad mientras esperan el regreso de Joshua, quien continúa desplegado a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln.
La familia no ofreció detalles sobre las condiciones de la liberación ni sobre el estado actual del proceso migratorio de Avilés.
El caso atrajo atención en todo Estados Unidos después de que Joshua Avilés contara públicamente que recibió la noticia mientras cumplía una misión militar en el extranjero.
El marinero lleva aproximadamente nueve meses desplegado en el USS Abraham Lincoln, uno de los portaaviones que participó en operaciones en Oriente Próximo durante la escalada del conflicto con Irán.
En una publicación que rápidamente se viralizó, Joshua describió a su padre como un hombre trabajador que había seguido los procedimientos migratorios para regularizar su situación y expresó la angustia de continuar jornadas de más de doce horas en el buque sin saber qué ocurría con él.
El Departamento de Seguridad Nacional confirmó que Luis Manuel Avilés fue detenido por la Patrulla Fronteriza durante una parada de tráfico en Key West, en el extremo sur del estado de Florida.
Según la versión oficial, el hombre ingresó a Estados Unidos sin autorización en una fecha y lugar no determinados y posteriormente quedó bajo custodia del ICE.
El Gobierno no explicó públicamente qué motivó su posterior liberación ni respondió a las solicitudes de información realizadas por distintos medios sobre esa decisión.
Originario de Nicaragua y de 47 años, Avilés ha vivido alrededor de 20 años en Estados Unidos, donde trabajó principalmente en labores de mantenimiento para hoteles en Key West.
Sus familiares sostienen que contaba con un permiso de trabajo, número de Seguro Social, licencia de conducir y un caso de asilo activo. Además, afirman que Joshua Avilés y otros familiares habían presentado peticiones migratorias para que pudiera obtener la residencia permanente.
Durante los días posteriores a la detención, la familia insistió en que Avilés acudía regularmente a sus citas relacionadas con su proceso migratorio y que no intentaba ocultarse de las autoridades.
El caso reavivó el debate sobre el alcance de las políticas migratorias durante el segundo mandato del presidente Donald Trump.
Consultado sobre la situación, el Departamento de Seguridad Nacional respondió que el servicio militar de un familiar no concede automáticamente protección migratoria.
La agencia sostuvo que tener un hijo en las Fuerzas Armadas no otorga por sí solo permiso de permanencia, estatus legal ni inmunidad frente a la aplicación de las leyes de inmigración.
Esa respuesta fue ampliamente compartida en redes sociales mientras aumentaba la presión pública para que Avilés fuera liberado.
Aunque Luis Manuel Avilés ya regresó con su familia, su situación migratoria definitiva sigue sin aclararse públicamente.
El episodio volvió a poner en evidencia la realidad de numerosas familias de militares estadounidenses cuyos padres, cónyuges o hermanos enfrentan procesos migratorios pendientes.
Mientras Joshua Avilés continúa navegando hacia la costa oeste de Estados Unidos a bordo del USS Abraham Lincoln, su familia espera ahora que el proceso legal de su padre pueda resolverse sin nuevas detenciones.

