China desafía a Trump por las sanciones a Irán y advierte que protegerá sus intereses

China advierte a Estados Unidos que protegerá sus intereses tras las nuevas sanciones contra Irán y el intento de Washington de cortar sus principales vías comerciales.

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China advirtió este martes que tomará las medidas necesarias para proteger sus intereses después de que Estados Unidos ampliara su ofensiva de sanciones contra Irán y amenazara con castigar a terceros países y empresas que mantengan determinados negocios con Teherán.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, afirmó que la cooperación entre China e Irán se desarrolla dentro del derecho internacional y “no debe ser interferida ni socavada”. Pekín también volvió a rechazar las sanciones unilaterales impuestas por Washington.

“China tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente sus derechos e intereses”, señaló Lin, aunque no precisó qué tipo de respuesta podría adoptar.

Las declaraciones se produjeron un día después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunciara la Operación Economic Outcast, una campaña destinada a cortar las vías de financiación y comercio que todavía permiten a Irán obtener ingresos en medio de la guerra.

Estados Unidos amplía las sanciones y apunta a la red comercial iraní

El Departamento del Tesoro estadounidense anunció sanciones contra más de 60 personas, empresas y buques vinculados, según Washington, con actividades relacionadas con los programas nuclear y de misiles de Irán, operaciones cibernéticas y comercialización de petróleo.

La nueva estrategia también contempla una ampliación de las llamadas sanciones secundarias, que permiten castigar a empresas extranjeras que mantengan determinadas operaciones con Irán, incluso si esas compañías no están sujetas directamente a la jurisdicción estadounidense.

Bessent advirtió que ninguna entidad debe asumir que está fuera del alcance de Washington y sostuvo que los países y compañías involucrados tendrán un plazo para abandonar las actividades señaladas por Estados Unidos.

Aunque las nuevas medidas evitaron, por ahora, golpear directamente a los principales bancos chinos, sí alcanzaron a compañías vinculadas con China continental y Hong Kong. Entre ellas aparecen empresas acusadas por Washington de participar en operaciones relacionadas con el petróleo iraní y otras actividades comerciales.

Pekín advirtió que responderá para proteger sus intereses tras las nuevas sanciones estadounidenses contra Irán.

China es la pieza clave del comercio petrolero de Irán

El enfrentamiento adquiere especial importancia porque China es el principal comprador del petróleo iraní y durante los últimos años se convirtió en el principal sostén comercial de Teherán frente a las sanciones occidentales.

Antes del actual conflicto, Irán conseguía colocar buena parte de su producción petrolera en el mercado chino mediante una compleja red de intermediarios, compañías navieras y mecanismos financieros diseñados para sortear las restricciones estadounidenses.

La presión sobre esta relación podría tener consecuencias importantes para ambas economías. Para Irán, China representa una de las principales vías para obtener divisas y mantener sus exportaciones energéticas. Para Pekín, el crudo iraní constituye una fuente adicional de suministro en un mercado energético alterado por la guerra y la crisis en el estrecho de Ormuz.

Analistas citados por medios internacionales consideran que una ofensiva directa contra grandes bancos estatales chinos supondría una escalada mucho mayor y podría transformar la disputa sobre Irán en un nuevo conflicto económico entre Washington y Pekín.

El estrecho de Ormuz continúa en el centro de la crisis energética y geopolítica internacional.

Pekín rechaza la “guerra económica”

Lin Jian cuestionó además la estrategia estadounidense de máxima presión y advirtió que una guerra económica no resolverá el conflicto.

Según el portavoz chino, las sanciones unilaterales pueden aumentar las tensiones, generar riesgos para terceros países y alterar el sistema económico y financiero internacional.

China sostiene que la prioridad debería ser reducir la tensión y regresar al diálogo. Pekín también ha defendido un alto el fuego y ha insistido en que las diferencias sobre el programa nuclear iraní deben abordarse mediante negociaciones.

La advertencia llega además en un momento especialmente delicado para las relaciones entre China y Estados Unidos, que mantienen abiertas disputas comerciales y estratégicas en varios frentes.

Scott Bessent anunció una nueva ofensiva económica estadounidense destinada a aislar a Irán.

El petróleo y Ormuz elevan el riesgo de una escalada

El conflicto también tiene una dimensión energética. El estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo, permanece en el centro de la confrontación y su interrupción ha reducido significativamente el flujo de crudo procedente del Golfo.

Para China, cualquier prolongación de las restricciones sobre esta ruta representa un problema estratégico por su dependencia de las importaciones de energía provenientes de Oriente Medio.

Washington, por su parte, enfrenta una disyuntiva: endurecer las sanciones contra las empresas y bancos chinos que mantienen vínculos con Irán podría aumentar la presión sobre Teherán, pero también desencadenar una nueva crisis económica con Pekín.

Por ahora, China mantiene su relación comercial con Irán y advierte que no aceptará que Estados Unidos determine unilateralmente con quién puede hacer negocios. La evolución de las próximas sanciones podría determinar si la disputa permanece limitada a empresas e intermediarios o se convierte en un nuevo frente directo entre las dos mayores economías del mundo.

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