Trump declara la guerra económica a Irán y lanza una amenaza contra sus aliados

La amenaza alcanza también a países y empresas que mantengan vínculos comerciales con Irán, mientras crece la tensión en el estrecho de Ormuz.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este miércoles la presión sobre Irán al anunciar una ofensiva económica que presentó como la más contundente jamás aplicada contra un país y que apunta no solo a Teherán, sino también a cualquier gobierno, empresa o institución que contribuya a mantener sus canales financieros.

A través de su red social Truth Social, Trump exigió el cierre inmediato de las vías que permiten a Irán obtener recursos mediante el contrabando de petróleo, el intercambio de divisas, las transferencias de efectivo, las casas de cambio, los registros de embarcaciones y las empresas utilizadas para ocultar operaciones.

El mandatario advirtió que cualquier país que permita a sus bancos, compañías, aeropuertos o entidades gubernamentales proporcionar un “salvavidas” a Irán afrontará consecuencias económicas severas. Trump describió la nueva estrategia como un “Día D económico” y pidió a sus aliados sumarse al aislamiento de Teherán.

La economía iraní enfrenta una fuerte presión por las sanciones, la guerra y la depreciación de su moneda. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Una ofensiva que apunta más allá de Irán

La nueva estrategia representa un cambio de énfasis dentro de la presión estadounidense. Después de meses de enfrentamientos militares, Washington busca ahora utilizar el sistema financiero y el comercio internacional para reducir todavía más la capacidad de Irán de sostener su economía.

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ya había anticipado la semana pasada que Washington estaba dispuesto a impulsar un aislamiento económico de una magnitud sin precedentes.

La amenaza podría tener especial impacto sobre los países que mantienen relaciones comerciales con Irán. Washington pretende dificultar el acceso de Teherán a divisas y limitar las redes utilizadas para vender petróleo y mover dinero fuera del sistema financiero internacional.

Irán desafía a Trump y rechaza su estrategia

La respuesta iraní fue inmediata. El ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, calificó la iniciativa estadounidense como una política fracasada y acusó a Trump de utilizar la presión contra Irán para desviar la atención de los problemas internos de Estados Unidos.

Araqchi sostuvo que redoblar la presión solamente provocará una mayor hostilidad entre los iraníes y aseguró que Washington terminará sufriendo una nueva derrota.

La postura de Teherán refleja que, pese al deterioro económico y a los efectos de la guerra, el Gobierno iraní no parece dispuesto a aceptar las condiciones estadounidenses.

El estrecho de Ormuz se convierte otra vez en el punto crítico

El conflicto económico se desarrolla mientras continúa la disputa por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el transporte de hidrocarburos.

Washington sostiene que la navegación continúa y Trump afirmó que la situación en la zona es “muy buena”. Irán, en cambio, mantiene una posición mucho más restrictiva y el tráfico de petroleros permanece muy por debajo de los niveles anteriores al conflicto. La incertidumbre ya volvió a repercutir sobre los mercados: el precio del Brent superó los 94 dólares por barril el jueves, en medio de los temores por las interrupciones del suministro.

Trump también dejó abierta la posibilidad de que Washington y Teherán retomen las conversaciones “en algún momento”, aunque por ahora no existe un acuerdo capaz de desbloquear la situación.

El estrecho de Ormuz permanece en el centro de la disputa entre Estados Unidos e Irán por su importancia para el transporte mundial de petróleo.

Una economía iraní cada vez más debilitada

La ofensiva llega cuando la economía iraní atraviesa una situación especialmente delicada. La inflación se ha acelerado durante el conflicto y el rial continúa perdiendo valor frente al dólar, aumentando la presión sobre los hogares y las empresas.

El Gobierno iraní ha defendido durante años una denominada “economía de la resistencia”, basada en reducir la dependencia del exterior y desarrollar mecanismos alternativos para sostener el comercio y las finanzas bajo las sanciones.

La nueva estrategia estadounidense pretende precisamente atacar esos mecanismos y dificultar las operaciones que permiten a Teherán mantener ingresos procedentes del petróleo y acceder a divisas.

Emiratos Árabes Unidos también corta vínculos con Teherán

La presión sobre Irán aumentó además por una decisión de Emiratos Árabes Unidos, uno de sus principales socios comerciales. Abu Dabi anunció la suspensión, hasta nuevo aviso, de todas las actividades comerciales, intercambios y transacciones financieras con Teherán.

La medida fue adoptada después de que Emiratos afirmara haber detectado dos misiles balísticos lanzados desde Irán hacia objetivos vinculados con la navegación marítima. Ambos proyectiles cayeron en el mar. Teherán negó haber realizado el ataque y calificó las acusaciones de infundadas.

La decisión emiratí puede tener consecuencias especialmente relevantes porque el país ha sido durante años un importante centro comercial y financiero para las operaciones iraníes.

Con las negociaciones estancadas, el tráfico marítimo reducido y nuevas restricciones financieras sobre la mesa, Washington apuesta ahora a que el aislamiento económico consiga lo que la presión militar no logró: obligar a Teherán a regresar a la mesa de negociaciones bajo condiciones estadounidenses.

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