
El precio del petróleo comenzó la semana con nuevas subas ante la incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de hidrocarburos.
En las operaciones asiáticas de este lunes 10 de agosto, el Brent avanzó 0,6%, hasta los 84,04 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió 0,5%, hasta los 78,56 dólares. La evolución del mercado refleja la preocupación de los inversores por la posibilidad de que las restricciones a la navegación se prolonguen.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que las conversaciones con Omán para establecer nuevas condiciones de tránsito y administración del estrecho se encuentran cerca de su etapa final.
Sin embargo, el anuncio no implica una reapertura inmediata. Teherán mantiene que cualquier acuerdo dependerá también de compromisos de Estados Unidos, entre ellos el fin de las hostilidades, el levantamiento de sanciones, la liberación de activos congelados y una compensación por los daños provocados durante el conflicto.
La posición iraní mantiene al mercado en alerta. La semana pasada, las expectativas de un posible avance diplomático habían contribuido a una fuerte caída del crudo, lo que demuestra hasta qué punto las cotizaciones reaccionan a cada señal relacionada con el futuro de Ormuz.
Los Guardianes de la Revolución Islámica ratificaron que el estrecho permanecerá cerrado mientras Estados Unidos no acepte las condiciones planteadas por Teherán.
La fuerza iraní considera además que la zona continúa siendo un escenario de guerra, una definición que aumenta el temor de los operadores marítimos y de las compañías energéticas ante nuevos incidentes contra buques.
Del otro lado, el presidente estadounidense Donald Trump adoptó un tono menos urgente y aseguró que Washington se está tomando las negociaciones con calma. La diferencia entre ambas posiciones alimenta las dudas sobre cuánto tiempo podría prolongarse la situación.
La incertidumbre diplomática se suma a los incidentes registrados durante los últimos días en las aguas próximas al estrecho.
Emiratos Árabes Unidos denunció un ataque con misil contra un petrolero de la compañía estatal ADNOC. Además, la agencia británica UKMTO informó sobre otra embarcación alcanzada por un proyectil frente a la costa de Omán, un episodio que provocó un incendio, aunque sin víctimas.
Los antecedentes de ataques contra embarcaciones ya habían elevado significativamente el riesgo para la navegación comercial en el golfo Pérsico y el golfo de Omán.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye un corredor fundamental para las exportaciones energéticas de varios de los principales productores mundiales.
Por eso, cualquier interrupción prolongada no solo afecta a los barcos que atraviesan la zona. También puede modificar los costos de transporte, aumentar las primas de riesgo y generar nuevas presiones sobre los precios internacionales del petróleo y el gas.
La posibilidad de que Irán establezca nuevas condiciones para el tránsito, incluido un eventual sistema de cobro por el paso, agrega otra fuente de incertidumbre a las negociaciones. Informes previos ya habían señalado las diferencias existentes sobre el control y las reglas de navegación posteriores al conflicto.
La tensión tampoco se limita a Ormuz. Los hutíes de Yemen, aliados de Irán, reivindicaron ataques contra objetivos vinculados al sector petrolero saudita en la costa del mar Rojo.
El riesgo resulta especialmente relevante porque el mar Rojo constituye otra ruta estratégica para el transporte internacional de hidrocarburos. La posibilidad de interrupciones simultáneas en distintos corredores marítimos incrementa la sensibilidad del mercado ante cualquier nuevo incidente.
Además de la crisis en Medio Oriente, los inversores siguen pendientes de las señales de la economía estadounidense.
Las expectativas sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal influyen directamente sobre las perspectivas de crecimiento y demanda energética. El mercado también aguarda los datos de inflación de Estados Unidos correspondientes a julio, que podrían modificar las previsiones sobre las tasas de interés.
Por ahora, el petróleo enfrenta un escenario marcado por dos fuerzas contrapuestas: las expectativas de una eventual solución diplomática que permita normalizar el tránsito por Ormuz y el riesgo de que las condiciones exigidas por Irán prolonguen las restricciones.
Mientras no exista una fecha concreta para la reapertura del estrecho, cada nuevo incidente marítimo o avance en las negociaciones puede traducirse rápidamente en movimientos bruscos en el precio del crudo.
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