
Una nueva expresión domina las conversaciones de adolescentes y jóvenes en las redes sociales: “farmear aura”. Lo que comenzó como una broma de internet para describir a alguien que intenta proyectar carisma, seguridad o misterio terminó convirtiéndose en competencias presenciales conocidas como “batallas de aura”.
En estos encuentros, difundidos ampliamente mediante videos en TikTok, Instagram y otras plataformas, los participantes se enfrentan mediante poses, pasos, miradas y gestos cuidadosamente ejecutados. El objetivo no es demostrar fuerza ni velocidad, sino convencer al público de quién posee mayor presencia y mantiene mejor la compostura.
La expresión combina dos conceptos. “Farmear” es la adaptación al español del término inglés farming, utilizado en los videojuegos para describir la repetición de una acción con el propósito de acumular experiencia, dinero, objetos o recursos.
El “aura”, dentro de la jerga juvenil, representa una especie de puntuación imaginaria asociada con el carisma, la confianza y la capacidad de impresionar a otras personas.
“Farmear aura” significa, por tanto, realizar acciones destinadas a aumentar esa reputación simbólica. Caminar con seguridad, responder de forma ingeniosa, permanecer tranquilo durante una situación complicada o ejecutar un movimiento aparentemente sin esfuerzo puede hacer que alguien “gane puntos de aura”.
Por el contrario, tropezarse, mostrar inseguridad, forzar demasiado una pose o intentar llamar la atención de manera evidente puede provocar que la persona “pierda aura”.
Aunque “farmear” procede de la cultura gamer, los primeros ejemplos localizados de la expresión completa “aura farming” aparecieron en redes sociales durante 2024.
Uno de los usos más antiguos documentados corresponde a un video publicado en TikTok el 28 de enero de ese año. La frase se expandió posteriormente en memes relacionados con personajes de anime, deportistas, celebridades y escenas cinematográficas en las que alguien parecía actuar únicamente para lucir imponente o misterioso.
Durante los meses siguientes también se popularizaron expresiones como “ganó aura”, “perdió aura” y “puntos de aura”, utilizadas para calificar irónicamente el comportamiento de una persona.
La tendencia se extendió principalmente entre integrantes de la Generación Z y la Generación Alfa. Sin embargo, su alcance aumentó cuando comenzó a ser adoptada por figuras deportivas, clubes de fútbol, creadores digitales y marcas.
Uno de los momentos decisivos para la expansión de la tendencia ocurrió en 2025, cuando se volvió viral un video de Rayyan Arkan Dikha, un niño indonesio de 11 años que bailaba con absoluta tranquilidad sobre la punta de una embarcación en movimiento.
La escena fue grabada durante el Pacu Jalur, una tradicional competencia de botes largos celebrada en la provincia indonesia de Riau. Rayyan cumplía la función de Togak Luan, un joven bailarín encargado de animar a los remeros y mantener el entusiasmo del equipo.
Su equilibrio, sus lentes oscuros y la serenidad con la que ejecutaba los movimientos llevaron a los usuarios a considerarlo un ejemplo perfecto de “aura farming”. El baile fue posteriormente imitado por deportistas, celebridades y organizaciones de diferentes países.
La fama del niño también tuvo consecuencias fuera de internet. El Gobierno provincial lo nombró embajador de turismo de Riau y le concedió una beca por contribuir a la promoción internacional de esa tradición cultural, según informó el centro oficial de información de la provincia.
En 2026, el fenómeno adquirió una nueva dimensión con la aparición de encuentros presenciales. En plazas y otros espacios públicos, grupos de jóvenes comenzaron a recrear una especie de duelo en el que dos participantes intentan imponerse mediante actitud, estilo y lenguaje corporal.
No existe un reglamento universal. Generalmente, cada competidor entra al centro de un círculo formado por espectadores y ejecuta movimientos, poses o pequeños bailes frente a su rival.
La seguridad resulta fundamental: reírse, vacilar, perder el equilibrio o romper el personaje puede interpretarse como una pérdida de puntos. La reacción del público suele determinar al ganador.
Algunas convocatorias difundidas en redes incluso anuncian premios, aunque los montos y las condiciones cambian según cada organizador. Al tratarse de eventos informales promovidos principalmente mediante publicaciones virales, no siempre es posible comprobar de manera independiente la información ofrecida en los videos.

