
Compartir la cama con perros y gatos es una costumbre muy habitual en muchos hogares. Un estudio publicado por la Mayo Clinic señala que el 56 por ciento de las personas comparte su cama.
Los dueños de animales de compañía destacan una mayor sensación de seguridad y bienestar durante la noche. Además, investigadores de la Universidad Estatal de Washington demostraron que acariciar a una mascota reduce el cortisol.
La respiración rítmica del animal y su calor corporal ayudan a disminuir los niveles de estrés. Quienes duermen con sus mascotas suelen despertar de mejor humor y con menor sintomatología asociada a la depresión.
Sin embargo, la Academia Americana de Medicina del Sueño advierte que un tercio de las personas sufre interrupciones del sueño.
Para evitar despertares nocturnos, el químico Pablo Mandelbaum sugiere utilizar un colchón amplio de tamaño Queen o King. Este tipo de superficies brinda mayor espacio personal para mantener una postura adecuada al descansar.
Mandelbaum recomienda además modelos con independencia de lecho para no transmitir los movimientos nocturnos del animal. Mantener la higiene del colchón resulta imprescindible para controlar los ácaros y los pelos acumulados.
Los expertos aconsejan utilizar fundas extraíbles y lavar la ropa de cama con agua caliente constantemente. El cepillado frecuente de las mascotas y el uso de aspiradoras con filtro reducen los microorganismos en la habitación.
La Organización Panamericana de la Salud advierte sobre la existencia de más de 200 zoonosis conocidas en el mundo. Para prevenir enfermedades transmisibles, el médico veterinario Iván Nicolai exige mantener un esquema de vacunación al día.
El especialista recomienda desparasitar a los animales indoor cada cuatro o seis meses. En mascotas con acceso al exterior, los controles veterinarios deben realizarse cada tres meses de forma estricta.
Nicolai desaconseja que las mascotas duerman bajo las sábanas, especialmente junto a niños o personas inmunosuprimidas. El contacto directo de almohadas con las zonas del animal puede aumentar la transmisión de parásitos.
Por eso, es preferible que la mascota descanse sobre el acolchado para garantizar la salud de todos. Esta postura también evita el riesgo de aplastamiento en animales pequeños y reduce el estrés corporal.

