
El severo estrés migratorio junto con la constante ansiedad cotidiana, reducen drásticamente la libido de muchas mujeres latinas radicadas en Estados Unidos. Diversos especialistas de la salud explican que esta marcada disminución del deseo no debe interpretarse jamás como un rotundo fracaso de pareja. La pérdida del apetito sexual representa en realidad una respuesta natural del organismo ante la incertidumbre social experimentada durante la adaptación cultural.
Médicos especialistas de la prestigiosa Clínica Mayo destacan que el estrés crónico incrementa considerablemente la presencia de hormonas del malestar. La barrera del idioma extranjero, el notable distanciamiento familiar y la inestabilidad legal generan profundos cuadros de angustia entre las mujeres inmigrantes. La investigadora Jan Shifren afirma que una de cada ocho mujeres sufre profundas alteraciones íntimas debido a su difícil condición migratoria.
Un revelador estudio científico publicado por los Institutos Nacionales de Salud demostró la clara existencia de síntomas psicosomáticos severos. Los elevados niveles de ansiedad explican casi noventa por ciento del malestar sexual experimentado por la población femenina en el extranjero.
Las investigaciones sociológicas del Pew Research Center señalan que las mujeres hispanas enfrentan una desmedida carga doméstica en sus nuevos hogares.
Gran parte de las encuestadas admite sentir una presión social abrumadora por mantener una impecable apariencia física ante la comunidad. Las exigencias por construir una familia tradicional incrementan considerablemente los niveles de angustia afectando la salud emocional y la vida íntima.
Los profesionales médicos sugieren buscar inmediata asistencia psicológica para superar adecuadamente los complejos desafíos emocionales del proceso migratorio. La comunicación abierta en la pareja afectiva constituye un pilar fundamental para restaurar gradualmente la armonía íntima de las familias inmigrantes.