
La guerra entre Estados Unidos e Irán volvió a sacudir este viernes a los mercados energéticos. Tras una nueva noche de bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní, el precio internacional del petróleo superó los 100 dólares por barril por primera vez desde mayo, impulsado por el temor a una interrupción prolongada del suministro mundial de crudo.
Aunque durante la apertura de los mercados asiáticos el Brent registró una leve corrección, el barril continuó negociándose alrededor de los 100 dólares, un nivel considerado clave por los operadores financieros y que refleja la creciente preocupación por la estabilidad de las principales rutas petroleras del planeta.
Estados Unidos confirmó que completó su decimotercera noche consecutiva de bombardeos contra objetivos militares en Irán, en una campaña que se intensificó desde el reinicio de las hostilidades el pasado 7 de julio.
Medios iraníes reportaron explosiones en distintas zonas del sur del país, incluida la isla de Qeshm, ubicada frente al estratégico estrecho de Ormuz, paso por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.
El presidente Donald Trump endureció además su discurso al anunciar que los activos iraníes congelados en Estados Unidos serán utilizados para compensar los daños sufridos por embarcaciones afectadas por la crisis en el Golfo Pérsico.
La principal preocupación de los mercados es que el conflicto continúe restringiendo el flujo de petróleo desde Medio Oriente.
Irán mantiene fuertes restricciones sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, mientras que los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Teherán, abrieron un nuevo frente al atacar petroleros saudíes en el mar Rojo y anunciar un bloqueo contra embarcaciones vinculadas al principal exportador mundial de crudo.
La combinación de ambos escenarios amenaza dos corredores marítimos fundamentales para el comercio energético global, elevando la incertidumbre sobre la disponibilidad futura de petróleo y presionando al alza los precios internacionales.
La escalada militar ya se extiende más allá de Irán.
Kuwait informó nuevos ataques con misiles y drones, mientras Jordania aseguró haber interceptado varios proyectiles lanzados hacia su territorio durante las últimas horas.
Por su parte, el ejército iraní prometió mantener las represalias mientras continúen los bombardeos estadounidenses, en tanto que el canciller Abás Araqchi calificó la ofensiva de Washington como una conducta «irracional».
En paralelo, el Comando Central de Estados Unidos confirmó nuevas operaciones militares para impedir movimientos marítimos iraníes y aseguró haber desviado o inmovilizado varios buques comerciales durante los últimos días.
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, alertó ante el Consejo de Seguridad que la situación en Medio Oriente se encuentra «fuera de control» y advirtió que la región está cada vez más cerca de un escenario de consecuencias imprevisibles.
Mientras tanto, Arabia Saudita confirmó que uno de sus buques fue alcanzado durante un ataque reivindicado por los hutíes, incidente que provocó un incendio y volvió a demostrar que el conflicto ya afecta directamente al comercio internacional.
Con el petróleo instalado nuevamente por encima de los 100 dólares, los mercados seguirán atentos a cualquier movimiento militar en Medio Oriente. Una prolongación de la guerra o un cierre más severo de las rutas marítimas podría traducirse en nuevas subas del precio de la energía, mayor presión inflacionaria y un impacto económico de alcance global.
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