
La creciente escalada militar entre Estados Unidos e Irán ya comenzó a sacudir con fuerza a los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent, referencia mundial del crudo, se disparó este jueves hasta acercarse a los 100 dólares por barril, impulsado por el temor a interrupciones en el suministro energético desde Medio Oriente.
La suba refleja la preocupación de inversores y gobiernos por la posibilidad de que el conflicto termine afectando el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, el paso por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo.
En las primeras operaciones de la jornada, el Brent para entrega en septiembre llegó a cotizar cerca de los 98,80 dólares, con un avance superior al 5% respecto de la rueda anterior. Más tarde moderó parte de la suba, aunque continuó muy cerca de los 100 dólares.
El West Texas Intermediate, referencia del mercado estadounidense, también registró fuertes incrementos y superó los 90 dólares por barril. Al mismo tiempo, el gas natural europeo volvió a encarecerse ante el temor de nuevas alteraciones en el abastecimiento energético.
Los analistas advierten que el mercado ya comenzó a incorporar una prima de riesgo geopolítico ante la posibilidad de que el conflicto continúe expandiéndose durante los próximos días.
El repunte de los precios coincidió con una nueva escalada de las hostilidades entre Washington y Teherán.
El gobierno iraní anunció ataques contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Jordania. Según las autoridades iraníes, fueron alcanzadas bases militares, radares de defensa antimisiles, sistemas Patriot, equipos C-RAM y otras infraestructuras utilizadas por las fuerzas estadounidenses en la región.
Al mismo tiempo, Jordania informó haber interceptado varios misiles iraníes, mientras que Kuwait aseguró haber neutralizado drones que ingresaron en su espacio aéreo.
En Baréin también sonaron las sirenas de alerta mientras continuaban los ataques contra objetivos vinculados con Estados Unidos.
Uno de los principales factores que impulsan el alza del petróleo es la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz.
Irán aseguró haber impedido el paso de tres buques petroleros en esa estratégica ruta marítima. Según la versión difundida por los Guardianes de la Revolución, uno de los barcos sufrió una explosión y los otros dos retrocedieron.
Aunque esa información no pudo ser verificada de forma independiente, el episodio volvió a poner el foco sobre uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.
En paralelo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió que permitir que Irán controle el tránsito por Ormuz constituiría un precedente extremadamente peligroso para el comercio internacional.
La crisis dejó de concentrarse únicamente en el Golfo Pérsico.
Los rebeldes hutíes de Yemen atacaron un petrolero saudita en el mar Rojo, abriendo un nuevo frente de preocupación para el transporte internacional de hidrocarburos.
Mientras tanto, Omán intenta reactivar las negociaciones diplomáticas entre Arabia Saudita y los hutíes con el objetivo de evitar una expansión aún mayor del conflicto regional.
Los especialistas consideran que un barril por encima de los 100 dólares podría trasladarse rápidamente al precio de los combustibles y aumentar los costos del transporte, la producción industrial y numerosos bienes de consumo.
Además, un petróleo más caro suele incrementar las presiones inflacionarias en numerosas economías y dificulta los esfuerzos de los bancos centrales para controlar el aumento de los precios.
Por ahora, la evolución del mercado dependerá principalmente de la situación militar en Medio Oriente. Si continúan los ataques sobre instalaciones energéticas o se producen nuevas interrupciones en el tránsito marítimo, no se descarta que el Brent vuelva a superar ampliamente la barrera de los 100 dólares durante las próximas jornadas.
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