
El presidente de Honduras, Nasry Asfura, realizó el 14 de julio un acto protocolario en el islote Conejo, en el Golfo de Fonseca, en el marco del 57º aniversario del cese de hostilidades de la Guerra de las 100 Horas entre Honduras y El Salvador. Durante la ceremonia, en la que izó la bandera hondureña, afirmó que era importante estar en territorio nacional. Analistas de la región interpretaron el gesto como un intento de provocar una reacción de Nayib Bukele que alimentara una narrativa de confrontación.
Bukele, que se encontraba en Washington en una reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, guardó silencio antes de fijar su posición sobre lo ocurrido en la pequeña isla. Lo hizo a través de redes sociales, con un mensaje alejado del enfrentamiento que dejó entrever que existen prioridades más urgentes en su agenda que seguir la narrativa que Asfura busca imponer. En pocas líneas, dejó clara su postura: «Solo un tonto pensaría que atacaríamos a un pueblo hermano por una piedra donde no vive nadie y que no produce nada».
El mensaje de Bukele rápidamente captó la atención de sus millones de seguidores en redes sociales, donde también señaló: «Igual, la droga no la dejaremos pasar. Si la incautamos a miles de kilómetros, también la incautaremos en el Golfo de Fonseca. Pero ese tema es con los narcos. Entre pueblos: hermandad».
El Salvador tiene un amplio historial de decomisos de droga en aguas del golfo, lo que ha convertido a ese corredor marítimo en una barrera difícil de franquear para el narcotráfico. La situación contrasta con la de Honduras, donde informes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) han señalado en reiteradas ocasiones que buena parte de la droga que ingresa a Estados Unidos transita por ese país centroamericano.
El Salvador incautó un total de 14,61 toneladas de cocaína durante el primer semestre de 2026, con un valor de mercado estimado superior a los 365,25 millones de dólares. Estas operaciones, ejecutadas principalmente por la Marina Nacional en aguas del océano Pacífico, derivaron en la captura de múltiples tripulantes de diversas nacionalidades.
Según las autoridades, hay más de 200 extranjeros detenidos en cárceles salvadoreñas que enfrentan procesos por narcotráfico.
Las incautaciones de droga en aguas del golfo le han merecido a El Salvador el reconocimiento de las autoridades de Estados Unidos, que lo consideran un país aliado clave en la lucha contra el narcotráfico.
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