Bukele buscará la reelección en El Salvador con el viento de la popularidad a favor

Con la seguridad como bandera y la economía como próximo desafío, Nayib Bukele enfrenta a una oposición fragmentada y sin figuras fuertes.

El partido Nuevas Ideas confirmó que Nayib Bukele será su candidato a la presidencia en las elecciones de febrero de 2027. La decisión no es una sorpresa, pero existen varios elementos que juegan a favor del mandatario de cara a una nueva victoria.

Un balance de gestión que respalda su candidatura

Bukele es reconocido como el jefe de Estado que logró encarcelar a las pandillas y devolver la tranquilidad a las calles de El Salvador. Además, impulsa una reforma del sistema educativo y de salud, avanza en obras de infraestructura y ha conseguido que los inversionistas vean el potencial de un país que pasó de una guerra social a convertirse en uno de los más seguros del mundo.

En el plano político, Bukele atraviesa una prolongada luna de miel con buena parte de sus votantes, tanto dentro como fuera de El Salvador, quienes lo consideran el artífice de los cambios que pusieron en el mapa a una nación que antes solo aparecía por sus aspectos negativos.

Nayib Bukele durante un acto público en El Salvador.

El desafío pendiente: el milagro económico

Al inicio de su segundo mandato, Bukele planteó que buscaría un «milagro económico» para El Salvador. Se trata de un proceso mucho más complejo que el de desarticular a las pandillas, ya que exige generar confianza entre los inversionistas, capacitar a la mano de obra, eliminar trámites burocráticos y crear plataformas que permitan al país competir con sus vecinos.

Años atrás, cuando se preguntaba a los salvadoreños en la calle cuáles eran sus principales preocupaciones, la respuesta era unánime: la seguridad y la economía. Hoy el primer punto se considera resuelto, mientras que el segundo, pese a los avances, todavía no convence del todo a la ciudadanía.

Vista de la capital salvadoreña, uno de los símbolos de la transformación en seguridad del país.

Avances económicos y obras de infraestructura

Entre los logros más relevantes se destacan la llegada de 2,5 millones de turistas durante el primer semestre, el sostenimiento de las exportaciones hacia la región y hacia Estados Unidos, y las gestiones para que el conflicto en Medio Oriente no dispare los precios de los derivados del petróleo.

A esto se suman varios proyectos de infraestructura en marcha, como el megaproyecto vial en la Carretera Panamericana a la altura de Los Chorros, la construcción de un estadio, la remodelación del aeropuerto internacional y las gestiones iniciales para levantar un segundo aeropuerto en la zona oriental del país.

Obras de infraestructura vial en la Carretera Panamericana, a la altura de Los Chorros.

Una oposición fragmentada

El panorama político salvadoreño aún no está del todo definido. Hasta el momento, solo el FMLN reveló su carta para enfrentar a Bukele: el médico Rafael Aguirre, quien utilizó el sindicato de médicos del Seguro Social como plataforma para criticar al Gobierno y ahora se inscribe como candidato presidencial.

Las desventajas del médico superan a sus puntos a favor. Se suma a un partido que pasó de ejercer el gobierno a estar al borde de la desaparición, con varios de sus dirigentes prófugos y acusados de corrupción. Su base electoral se ha debilitado, y buena parte de la ciudadanía le reprocha no haber resuelto el problema de las pandillas ni las condiciones de pobreza en las que quedaron sumidos numerosos salvadoreños.

Turistas recorren calles de El Salvador, país que apuesta al crecimiento del sector.

El otro partido que podría revelar su candidato en los próximos días es Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que —al igual que el FMLN— luce debilitado y sin respaldo ciudadano masivo, arrastrando conflictos internos no resueltos y con varias de sus figuras más fuertes en prisión, acusadas de corrupción y de negociar con pandillas.

El Salvador celebrará elecciones generales en febrero de 2027.

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