
Una escena inusual y cargada de simbolismo político se convirtió en tendencia internacional luego de que una gigantesca figura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, construida con bloques tipo LEGO, fuera incendiada públicamente en la ciudad de Mashhad, una de las más importantes de Irán.
Las imágenes muestran cómo la estructura, de varios metros de altura y suspendida mediante una grúa, es consumida por las llamas mientras asistentes observan el acto y corean consignas políticas. En cuestión de horas, el video comenzó a multiplicarse en distintas plataformas digitales, generando reacciones tanto de apoyo como de rechazo.
WATCH: A massive Trump LEGO model was set on fire in Mashhad, northeastern Iran, during the funeral procession of Iran's late Supreme Leader Ali Khamenei. pic.twitter.com/JKyyau3OSV
— ConflictLive (@conflict_live) July 10, 2026
La quema de figuras que representan a líderes extranjeros ha sido utilizada durante décadas como una forma de protesta y expresión política en diversos países. En esta ocasión, la representación de Trump con una estética inspirada en las populares piezas de construcción buscó reforzar el impacto visual del evento.
El episodio se produjo en un contexto de persistente confrontación política entre sectores iraníes y Estados Unidos, reflejando la continuidad del discurso antiestadounidense presente en determinados actos públicos organizados en el país.
El uso de figuras con apariencia de bloques tipo LEGO no es casual. Durante los últimos meses, distintos grupos vinculados al ecosistema mediático iraní han difundido animaciones y producciones audiovisuales realizadas con inteligencia artificial que utilizan ese estilo visual para representar conflictos geopolíticos y enviar mensajes propagandísticos.
Analistas sostienen que este formato facilita una rápida difusión en redes sociales gracias a su apariencia llamativa y fácilmente reconocible, permitiendo que los contenidos alcancen audiencias mucho más amplias fuera de Irán.
Las imágenes del incendio comenzaron a circular inicialmente en redes sociales y posteriormente fueron replicadas por diversos medios internacionales.
El episodio despertó un intenso debate en internet sobre el uso de símbolos políticos, la propaganda visual y la creciente utilización de contenidos diseñados para captar atención mediante elementos gráficos fácilmente identificables.
Más allá de las diferentes interpretaciones políticas, el video volvió a demostrar el enorme alcance que pueden adquirir este tipo de imágenes en un escenario internacional donde las redes sociales se han convertido en uno de los principales espacios de disputa comunicacional.
