
La tecnología y la medicina veterinaria se unieron para darle una segunda oportunidad a un águila imperial oriental que perdió una de sus patas debido a una grave lesión. El ejemplar, rescatado en Grecia, recibió una prótesis biónica fabricada con tecnología de impresión 3D y un implante de titanio, que le permite recuperar progresivamente la movilidad. Aunque no podrá regresar a su hábitat natural, los especialistas buscan que forme parte de un programa de reproducción para contribuir a la conservación de su especie.
El caso representa un avance en la aplicación de nuevas tecnologías al cuidado de animales silvestres y demuestra cómo la colaboración entre veterinarios, ingenieros y especialistas en rehabilitación puede ofrecer alternativas para ejemplares que difícilmente sobrevivirían por sus propios medios.
یک عقاب پس از آنکه با استفاده از فناوری چاپ سهبعدی برایش پای مصنوعی ساخته شد، در یونان فرصت دوبارهای برای زندگی پیدا کرده است. پای راست این پرنده در سال ۲۰۲۵ بر اثر شکستگی قطع شده بود. https://t.co/AQ1QCqj1KQ
— VOA Dari (@VOADari) November 5, 2026
La historia comenzó en 2025, cuando una joven águila hembra fue encontrada gravemente herida en la isla griega de Citera. El animal presentaba una fractura severa en su pata derecha, por lo que los veterinarios determinaron que era necesario amputar la extremidad para salvarle la vida.
Posteriormente, fue trasladada al centro de rehabilitación de fauna silvestre ANIMA, ubicado en Atenas, donde el veterinario Grigorios Markakis asumió el desafío de recuperar su movilidad.
El tratamiento requirió tres intervenciones quirúrgicas y consultas con especialistas de Abu Dabi, Bulgaria y Londres, debido a la complejidad del procedimiento y a las particularidades anatómicas del ave.
La solución llegó mediante una colaboración entre ANIMA y Bio3Dtech, un equipo greco-alemán integrado por ingenieros y veterinarios que desarrolló una extremidad artificial adaptada a las características físicas del ejemplar.
La prótesis combina un implante de titanio con componentes fabricados mediante impresión tridimensional. Su diseño busca permitir que el ave pueda sostener su peso, mejorar el equilibrio y recuperar progresivamente la capacidad de desplazarse.
El desarrollo marcó un nuevo desafío para la empresa, que anteriormente había elaborado prótesis para perros, gatos e incluso un burro, pero nunca había fabricado una extremidad artificial para un ave.
Cuatro meses después de recibir la prótesis, el águila continúa con un proceso de rehabilitación en las instalaciones de ANIMA.
El tratamiento incluye fisioterapia, acupuntura, electroterapia y ejercicios específicos para fortalecer sus músculos y mejorar el equilibrio y la coordinación al caminar.
La fisioterapeuta Danae Thanopoulou acompaña parte de este proceso, mediante actividades que estimulan al animal a utilizar su nueva extremidad.
Aunque la adaptación requiere tiempo y paciencia, el ejemplar ya comenzó a dar sus primeros pasos con la pata artificial, un avance significativo después de haber perdido una de sus extremidades.
Pese a los resultados positivos de la intervención, los especialistas consideran que el águila no podrá volver a vivir en libertad.
La principal limitación está en que la prótesis no cuenta con garras funcionales, indispensables para que las aves rapaces puedan sujetar, capturar y matar a sus presas. Sin esa capacidad, el ejemplar no podría alimentarse de manera independiente ni sobrevivir en su entorno natural.
Por esta razón, ANIMA contempla trasladarla a una instalación especializada en el extranjero una vez que concluya su rehabilitación. Allí podría incorporarse a un programa de reproducción en cautiverio y contribuir a la continuidad de su especie.
El águila imperial oriental es una especie catalogada como vulnerable a nivel mundial. Su supervivencia enfrenta distintas amenazas, entre ellas la pérdida de hábitat, la persecución humana, el envenenamiento y los accidentes relacionados con infraestructuras eléctricas.
En este contexto, la recuperación del ejemplar representa mucho más que un logro tecnológico. Su posible participación en un programa de reproducción abre una alternativa para contribuir a la conservación de una población que necesita protección.
La experiencia desarrollada en Grecia también demuestra el potencial de la impresión 3D y de la medicina veterinaria para ampliar las posibilidades de rehabilitación de animales silvestres. Una pata artificial no puede devolverle todas las capacidades que perdió, pero sí ofrecerle una nueva oportunidad de vida.



