
La fe que muchos tenían por las enseñanzas de un predicador, terminó siendo letal. Este hombre convenció a los feligreses que debían morir de hambre si ellos querían ver cara a cara a Jesús.
La jueza determinó que Mackenzie fue el principal responsable de trasladar a sus seguidores a un bosque. Allí los convenció y obligó a realizar un ayuno extremo hasta morir con la falsa promesa de que “conocerían a Jesucristo” antes del fin del mundo.
Un tribunal de Kenia condenó a 200 años de prisión a Paul Nthenge Mackenzie, un autoproclamado pastor y líder de una secta apocalíptica, por la muerte de 190 niños y adultos.
Esta condena de 200 años no cierra su historial judicial. Mackenzie todavía se encuentra bajo prisión preventiva enfrentando cargos adicionales por terrorismo, homicidio involuntario, abuso infantil y tortura.
Las víctimas pertenecían a la llamada masacre de Shakahola, donde el líder convenció a sus seguidores de ayunar hasta la muerte para reunirse con Jesucristo antes del fin del mundo. La investigación determinó que 183 personas murieron por inanición y otras 8 sufrieron asesinatos directos; los que intentaban romper el ayuno eran golpeados o encerrados.