Guatemala sofoca dos motines con rehenes y teme una nueva represalia de las pandillas

Guatemala retomó el control de dos cárceles de máxima seguridad tras liberar sin violencia a los guardias retenidos por pandilleros.

Las fuerzas de seguridad de Guatemala retomaron el jueves el control de dos cárceles de máxima seguridad, tras liberar sin violencia a los guardias penitenciarios que pandilleros amotinados mantenían retenidos desde la noche del miércoles. El episodio reabre el temor a una repetición de lo ocurrido en enero, cuando una crisis similar desembocó en una ola de atentados que dejó 11 policías muertos.

Los motines estallaron casi a la par en Renovación I, en el departamento de Escuintla, a unos 70 kilómetros al sur de la capital, y en El Boquerón, en Santa Rosa, a unos 65 kilómetros al sureste. Los medios locales cifran en más de una veintena los custodios retenidos. Otras versiones elevan la cifra a unos 40.

Los disturbios comenzaron la noche del miércoles en Renovación I (Escuintla) y El Boquerón (Santa Rosa). EFE/ Alex Cruz

“No entramos en ninguna negociación”

El director del Sistema Penitenciario, Jorge López, aseguró que las autoridades no negociaron con los reclusos. “No entramos en ninguna negociación”, afirmó, y explicó que la situación se controló “a través de la presión” de las fuerzas de seguridad. Según el funcionario, no hubo enfrentamientos y los guardias están a salvo y no fueron agredidos.

El Ministerio de Gobernación (Interior) calificó la retención de “temporal” y señaló que terminó en las primeras horas del jueves. Policías y militares realizan inspecciones internas para determinar qué provocó las revueltas simultáneas.

La vicepresidenta, Karin Herrera, a cargo del Ejecutivo por un viaje oficial del presidente Bernardo Arévalo, dijo que mantuvo comunicación con el ministro del ramo desde la noche del miércoles. Instruyó “acciones inmediatas” para recuperar el orden conforme a los protocolos. Interior sostuvo en un comunicado que el orden y el cumplimiento de la ley son “responsabilidades irrenunciables del Estado”.

El motivo: restricciones y beneficios perdidos

Según López, los presos se amotinaron por el malestar ante las nuevas restricciones de visitas y la eliminación de privilegios, como el ingreso de electrodomésticos. Los reclamos coinciden con el endurecimiento del régimen en los penales de alta seguridad.

Renovación I es un centro clave. Allí está recluido Aldo Dupie Ochoa, alias “El Lobo”, máximo líder del Barrio 18. Guatemala y Estados Unidos catalogan a esa estructura como organización terrorista. Según las autoridades, en ese penal están también líderes de la Mara Salvatrucha (MS-13).

El precedente de enero

Los sucesos ocurren diez meses después de otra crisis penitenciaria. A mediados de enero de 2026, revueltas en tres prisiones terminaron con más de 40 rehenes. Entonces, las fuerzas de seguridad también lograron liberar a los custodios sin disparos.

Pero la calma duró poco. En los días siguientes, las estructuras criminales ejecutaron una ola de ataques armados en represalia, que dejó 11 policías muertos en distintos puntos del país. Ese antecedente explica la cautela con la que se sigue ahora cada movimiento en los penales.

Las fuerzas de seguridad de Guatemala restablecieron el control en dos prisiones de alta seguridad del sur y sureste del país este jueves tras liberar sin violencia a varios guardias penitenciarios retenidos desde la noche del miércoles por pandilleros amotinados. EFE/ Alex Cruz

Un sistema desbordado

El sistema penitenciario guatemalteco atraviesa una crisis estructural. Casi 24.000 personas están recluidas en 24 centros diseñados para unos 7.000 reclusos. El hacinamiento supera el 350% de la capacidad instalada, según datos oficiales. Esa presión alimenta la tensión interna y facilita que las pandillas conviertan cada medida de control en un conflicto.

Un país en alerta

Los motines se producen en medio de un clima de inseguridad. El país sigue conmocionado por el asesinato a tiros, en octubre, del exfiscal anticorrupción Juan Francisco Solórzano Foppa, quien denunciaba vínculos entre las pandillas y sectores políticos. El presidente Arévalo enfrenta críticas por el aumento de la violencia criminal.

Con las cárceles bajo control, pero sin que se hayan esclarecido las causas ni el número de custodios retenidos, la incógnita es si las pandillas responderán de nuevo desde las calles.

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