
El automovilismo mundial despide a uno de sus grandes nombres. El australiano Alan Jones, campeón del mundo de Fórmula 1 en 1980, falleció este jueves a los 80 años tras una breve enfermedad, apenas cuatro días después de celebrar su cumpleaños.
La noticia fue confirmada por su esposa, Amanda Butler-Davis, mediante un comunicado difundido por medios australianos. “Nos entristece profundamente anunciar el fallecimiento de nuestro querido Alan, que murió el 5 de noviembre tras una breve enfermedad”, expresó.
El texto subraya el vínculo de toda una vida con las carreras. “Alan dedicó su vida al deporte del motor y construyó un legado que perdurará a través de las innumerables personas a las que llegó a lo largo de su camino”, señaló su esposa, que destacó también su carácter, tanto dentro como fuera de la pista, y agradeció el cariño recibido por la familia.
Jones había cumplido 80 años el lunes 2 de noviembre. Nacido en Melbourne en 1946, dejó una huella profunda en el deporte de su país y en el campeonato más exigente del automovilismo.
La velocidad le corría por las venas. Su padre, Stan Jones, fue piloto y ganó el Gran Premio de Australia de 1959. Alan siguió ese camino y, en 1970, con poco más de veinte años, se mudó a Londres para perseguir su sueño de competir al más alto nivel.
Los primeros años fueron de paciencia. En 1973 consiguió una oportunidad en la Fórmula 3 británica con la escudería GRD, ganó en Silverstone y terminó segundo en el campeonato. Esa temporada le abrió las puertas de la Fórmula 1.
Debutó en la máxima categoría en 1975 con Hesketh. Pasó después por Surtees y Shadow, equipos que le permitieron foguearse, hasta que fichó por Williams, la escudería con la que alcanzaría la cima.
Con Williams, Jones se convirtió en uno de los pilotos más temibles de su época: agresivo, directo y difícil de superar en pista. Ese equipo, que en aquellos años se consolidaba como potencia, encontró en él al líder que necesitaba.
La temporada de 1980 quedó grabada en su biografía. Ganó cinco grandes premios, los de Argentina, Francia, Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos, y se proclamó campeón del mundo. Con aquel título se convirtió en el segundo australiano en lograrlo, después del legendario Jack Brabham.
Su palmarés en la Fórmula 1 incluye doce victorias en grandes premios. Sigue siendo, junto con Brabham, uno de los dos únicos pilotos australianos que lograron coronarse campeones del mundo.
Jones se retiró una primera vez al término de la temporada de 1981, pero la pasión por las carreras lo hizo volver en varias ocasiones. Disputó su último gran premio en 1986. Después continuó ligado al automovilismo como comentarista de televisión en Australia, donde su voz y sus opiniones sin filtro lo mantuvieron cerca de varias generaciones de aficionados.
La organización del Gran Premio de Australia le rindió tributo y afirmó que Jones “ocupa un lugar especial en la historia de nuestro deporte”. Recordó que su título de 1980 “inspiró a una generación de aficionados al automovilismo” en el país.
El comunicado agregó que su victoria en el Gran Premio de Australia de ese mismo año sigue siendo la última vez que un piloto australiano ganó su carrera en casa. Y concluyó que deja un legado extraordinario y que será profundamente extrañado por la comunidad del motorsport en todo el mundo.
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