La demócrata latina Gina Hinojosa propina una derrota histórica a republicanos en Texas

Gina Hinojosa derrotó a Greg Abbott y será la primera latina en gobernar Texas. Quién es la abogada que gastó siete veces menos y terminó con 30 años de dominio republicano.

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Texas, el bastión simbólico del conservadurismo estadounidense, amaneció con una gobernadora demócrata. Gina Hinojosa, abogada de 52 años criada en la frontera con México, derrotó al gobernador Greg Abbott en las elecciones de medio mandato y se convirtió en la primera latina en gobernar el estado y en la tercera mujer en ocupar el cargo. Es además la primera gobernadora demócrata de Texas desde 1995.

Su victoria, junto con la del también demócrata James Talarico, de 37 años, en la contienda por el Senado, pone fin a tres décadas de hegemonía republicana en el estado con mayor población latina del país, donde los hispanos representan alrededor del 40% de los habitantes.

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Hinojosa nació en McAllen, en 1973, en una familia católica de origen mexicano. Llegó a la política, según ha contado, para evitar el cierre de la escuela pública de su hijo. Fue miembro de la junta escolar y desde 2017 representa en la Legislatura a un distrito liberal de Austin.

Su apellido, sin embargo, no era desconocido en la política: su padre, Gilberto Hinojosa, exjuez del condado de Cameron, presidió durante 13 años el Partido Demócrata de Texas. Sus padres, abogados de derechos civiles, formaron en su casa lo que ella describe como una “comunidad binacional”, muy común en la frontera.

Cuando lanzó su candidatura, hace un año, casi nadie le daba posibilidades, y contó con escaso respaldo de la estructura partidaria. Fue escalando en las encuestas con una campaña que ella misma definió como “populista”.

Hinojosa tiene 52 años, es abogada y desde 2017 representa en la Legislatura a un distrito de Austin. EFE/ Carlos Ramírez

Una campaña contra el costo de vida

Hinojosa puso el bolsillo en el centro de su discurso. Prometió abaratar la atención médica y la factura eléctrica, bajar los impuestos a la propiedad y aumentar el escrutinio sobre las grandes empresas y el capital privado, a la vez que defendía la educación pública y la ayuda a las familias trabajadoras. Su perfil buscó atraer a votantes independientes y a republicanos desencantados con Donald Trump por la guerra en Medio Oriente y el alza de la gasolina y los alimentos.

Otras banderas fueron una moratoria a la construcción de nuevos centros de datos, una medida impopular entre los vecinos que no quieren vivirlos cerca, y las críticas a la falta de control en las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), que golpearon a buena parte de la población del estado.

El mes pasado, además, demandó a Abbott alegando que el magnate Elon Musk financiaba su campaña de reelección mientras recibía ventajas fiscales y contratos estatales.

James Talarico, de 37 años, también ganó el Senado por Texas, junto con Hinojosa. EFE/ Carlos Ramírez

Siete veces menos dinero

La disparidad económica fue abismal. Abbott gastó unos 281 millones de dólares frente a los casi 37 millones de Hinojosa, quien afirmó que el 95% de esa suma provino de pequeñas donaciones. “Sorprende al mundo”, dijo en su discurso de victoria, en el que criticó el aluvión publicitario en su contra.

Pese a todo, fue cordial con su rival. Agradeció a Abbott sus 12 años “de servicio a este gran estado” y reveló que él la llamó para felicitarla y colaborar en la transición. Trump, en cambio, culpó al gobernador saliente: dijo en su red social que se había vuelto un “republicano solo de nombre” y que volver a su “fórmula original” no resultó “muy bueno”.

“Nunca planeé ser política. Soy una madre que ama a sus hijos, cree en sus maestros y cree en las escuelas públicas de Texas”, dijo. Prometió servir a todos los texanos, hayan votado por ella o no. “No habrá un conjunto especial de reglas para los ricos y los poderosos”, afirmó. Y advirtió que la confianza recibida “no es un cheque en blanco, es una responsabilidad sagrada”.

Los latinos representan alrededor del 40% de la población de Texas.

Una noche de hitos

El resultado de Texas se enmarca en una elección que reflejó un liderazgo cada vez más diverso. Abdul El-Sayed será el primer musulmán en el Senado, y Chris Pappas, el primer senador abiertamente gay. Peggy Flanagan, de Minnesota, será la primera senadora indígena.

En las gobernaciones, Keisha Lance Bottoms ganó en Georgia y será la primera mujer negra en el cargo en el país, y Deb Haaland triunfó en Nuevo México como la primera gobernadora indígena. En California, Xavier Becerra se impuso al republicano Steve Hilton y se convirtió en el primer latino en ganar la gobernación. Si Hakeem Jeffries es elegido presidente de la Cámara de Representantes, como se espera, será el primer afroamericano en ocupar ese puesto.

“Es parte de la democracia multirracial que funciona como se pretende, y no solo una novedad”, sostuvo Bill Shiebler, de la red State Voices. Katharine Pichardo, del Latino Victory Fund, interpretó el resultado texano como “un mensaje claro” de que el estado está “listo para el cambio”.

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