
Fue un robo audaz y tuvo un desenlace que nadie esperaba. Un reloj suizo de lujo valorado en unos 290.000 dólares, sustraído de una tienda de Tokio, regresó a su dueño por correo, acompañado de una carta de disculpas escrita a mano. El ladrón, sin embargo, sigue prófugo.
El hecho ocurrió el 29 de octubre en una relojería del tercer piso del centro comercial Nakano Broadway, en el distrito tokiota de Nakano, un complejo conocido por sus tiendas especializadas y de artículos de colección. Un hombre se hizo pasar por cliente, pidió probarse un Audemars Piguet y salió corriendo con la pieza puesta en la muñeca.
En el local había dos empleados, que no resultaron heridos. Las cámaras de seguridad registraron al sospechoso vestido de negro y con sombrero mientras bajaba por una escalera mecánica.
Según medios locales, las imágenes de las cámaras y otras pistas indican que el hombre escapó del centro comercial en taxi y luego en tren hasta la estación de Tokio. Allí subió a un tren bala Shinkansen con destino al oeste del país. La policía metropolitana inició la búsqueda de inmediato.
El 1 de noviembre por la mañana, la tienda recibió un paquete enviado por mensajería desde la prefectura de Aichi, en el centro de Japón. Adentro estaban el reloj, sin daños visibles, y una nota manuscrita en la que el remitente pedía perdón. El número de serie permitió confirmar que se trataba de la misma pieza robada.
La noticia fue difundida por el diario Asahi Shimbun y otros medios, que citaron fuentes policiales. La tienda se negó a hacer comentarios.
Aunque el paquete llevaba un nombre y una dirección de remitente, los investigadores sospechan que son falsos. La devolución voluntaria tampoco cierra el caso: según las autoridades, no exime al responsable de enfrentar cargos por robo. Por ahora no se informaron detenciones, y no está confirmado que quien envió el paquete sea necesariamente quien cometió el hurto.
El episodio no es el único que golpea a ese complejo. En agosto, otra tienda del mismo centro comercial perdió cuatro relojes de lujo valorados en casi 1,3 millones de dólares en total. Los motivos del arrepentimiento del ladrón, en cambio, siguen siendo un misterio.
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