
Se venden junto a las gaseosas y el agua mineral, se consumen a diario y casi nadie las considera un riesgo. Pero un nuevo estudio preliminar de la Universidad de Virginia puso las bebidas energéticas y los suplementos estimulantes con cafeína bajo la lupa: aparecen con una frecuencia desproporcionadamente mayor en los reportes de paro cardíaco e infarto, sobre todo entre adultos jóvenes, un grupo que no suele considerarse de alto riesgo cardiovascular.
Los resultados se presentarán en las Sesiones Científicas 2026 de la Asociación Estadounidense del Corazón, que se celebrarán en Chicago a partir del 6 de noviembre.
Los científicos analizaron 28.345 informes de posibles eventos adversos enviados a una base de datos de seguridad de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) entre 2017 y 2025. De ese total, 854 mencionaban bebidas energéticas o suplementos dietéticos con cafeína u otros estimulantes. Los restantes 27.491 se referían a productos sin esos ingredientes.
La comparación arrojó diferencias notables. Los casos de paro cardíaco fueron unas 11 veces más frecuentes en los reportes vinculados a productos con cafeína y estimulantes. Además, esos informes tenían aproximadamente 4,5 veces más probabilidades de incluir ataques cardíacos y cuatro veces más de mencionar arritmias ventriculares, un ritmo anormal en las cavidades inferiores del corazón, o palpitaciones.
Cerca del 45% de los reportes que asociaban estos productos con problemas cardiovasculares correspondía a adultos de entre 18 y 34 años. Los patrones fueron similares en hombres y mujeres.
Los autores subrayan que se trata de un estudio de asociación, no de causalidad, y que sus hallazgos son preliminares hasta que se publiquen en una revista científica con revisión de pares. Los reportes a la FDA, además, son voluntarios y no prueban por sí solos que el producto haya causado el evento. Los investigadores insisten en que se necesitan más trabajos para entender el vínculo entre la cafeína y las afecciones cardíacas.
Aun así, la Asociación Estadounidense del Corazón recuerda que, si bien la investigación sobre estos productos es limitada, la evidencia disponible indica que las dosis altas de cafeína se asocian con daño cardiovascular.
“Estos artículos se comercializan como productos de consumo diario y se venden junto a los refrescos y el agua embotellada, por lo que la mayoría de las personas suponen que no conllevan ningún riesgo real”, lamentó Sai Samayamanthula, de la Universidad de Virginia.
Para muchas personas sanas que los consumen de forma ocasional, el riesgo probablemente sea bajo. El problema aparece con el consumo habitual, que puede hacer superar rápidamente el límite diario recomendado de cafeína. “Es importante que sepan que estos pueden suponer un riesgo de daño cardiovascular”, advirtió.
El equipo reclama una supervisión más sistemática de la seguridad de los productos que contienen cafeína y estimulantes. También pide a los profesionales de la salud que, ante pacientes jóvenes con palpitaciones, dolor en el pecho o desmayos, les pregunten si consumieron estas bebidas o suplementos de forma reciente o habitual.
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