
Dos ciudadanos chinos fueron condenados a 30 meses de prisión efectiva, seguidos de tres años de libertad vigilada, acusados de haber sido reclutados por China para espiar a Estados Unidos.
Liren Lai y Yuance Chen reconocieron haber intentado reclutar a militares estadounidenses y haber recopilado información sobre el personal y las instalaciones del ejército en nombre del ministerio chino de Seguridad del Estado.
Según el Departamento de Justicia estadounidense, los dos hombres organizaban, entre otras cosas, entregas de dinero en efectivo en buzones secretos, a cambio de información confidencial sobre la seguridad nacional de Estados Unidos.
«Que esta condena sirva de advertencia: si ponen en peligro la seguridad de nuestros soldados, de nuestros conciudadanos o de nuestra nación, la justicia los encontrará», declaró Roman Rozhavsky, subdirector de la división de contraespionaje del FBI.
Tras llegar a Estados Unidos con un visado de turista, Lai reclutó y formó en el oficio de espía a Chen, residente permanente en territorio estadounidense, actuando en un primer momento como intermediario con los servicios chinos, hasta que este último empezó a recibir directamente sus órdenes de su oficial de enlace.
En los meses siguientes, se declararon culpables de los dos cargos que se les imputaban: conspiración y actuación como agentes de un gobierno extranjero sin haber informado de ello a las autoridades estadounidenses.
