
Un agente del Departamento de Policía de Auburn, en el estado de Washington, fue separado de sus funciones después de que un video difundido en redes sociales mostrara cómo golpeaba repetidamente a un hombre que estaba en el suelo durante un arresto. Las imágenes, que se viralizaron en pocas horas, reavivaron el debate sobre el uso de la fuerza policial frente a personas en crisis.
El departamento confirmó que el oficial fue puesto en licencia administrativa mientras se revisa lo ocurrido. Se abrieron dos investigaciones en paralelo: una penal y otra disciplinaria.
El incidente se registró el miércoles 28 de octubre, alrededor de las 15:15 hora local (22:15 GMT), sobre Auburn Way North, cerca de la calle 37 Noreste. En el video se ve al agente sobre el hombre, sujetándolo, mientras le propina al menos 20 puñetazos en la cabeza y el rostro. Según el recuento difundido por testigos, fueron 22 golpes. En algunos momentos, la víctima levanta las manos en un aparente intento de protegerse.
El material no muestra cómo comenzó el enfrentamiento ni permite reconstruir por completo lo ocurrido antes de la intervención.
Un testigo contó que, tras ser alcanzado por la pistola eléctrica, el hombre “chocó rígidamente contra el suelo” y su cabeza golpeó el asfalto. Otro relató que el policía “se le monta encima y comienza a golpearlo”, y que luego otros tres agentes se sumaron.
La policía informó que los agentes acudieron tras recibir reportes de un hombre que corría entre los vehículos e intentaba abrir las puertas de autos en movimiento. Según el departamento, el sujeto no obedeció las instrucciones del primer oficial, que usó una pistola eléctrica. Luego, cuando intentaban esposarlo, se produjo un forcejeo y hicieron falta cuatro agentes para controlarlo.
Testigos cercanos describieron una escena distinta: el hombre estaba de pie en medio de la calle, bloqueando parcialmente el tránsito, con una conducta que sugería una crisis de salud mental, y no habría intentado agredir a conductores ni a peatones. La familia sostiene que atravesaba una crisis de ese tipo, una versión que contrasta con el relato policial.
Fue trasladado a un hospital. La policía aseguró que presentaba lesiones menores, aunque otras versiones hablan de contusiones en la cabeza, y no se informó de su estado actual. El oficial también recibió atención médica. Las autoridades no revelaron la identidad del hombre, que tendría entre 29 y 33 años según las fuentes, ni la del agente, y no detallaron cuántos oficiales participaron.
Según especialistas citados por medios locales, el caso se evalúa en dos frentes. La investigación penal determinará si la fuerza empleada fue legalmente justificada. La administrativa revisará el contexto completo, antes, durante y después de los golpes, para establecer si el agente violó las políticas de desescalada y los protocolos de entrenamiento, y si otro oficial con la misma formación habría actuado igual.
El departamento describió el hecho como “en revisión” y no adelantó conclusiones. El episodio se suma a una serie de casos en el país que ponen bajo la lupa cómo actúa la policía ante personas que parecen atravesar un episodio mental en la vía pública.
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