
La tensión diplomática entre Washington y La Habana ha escalado a un nuevo límite en el seno de las Naciones Unidas. El Gobierno de los Estados Unidos ordenó la expulsión del primer secretario de la misión cubana ante la ONU, Richard Tur de la Concepción, luego de protagonizar un incidente físico con un funcionario estadounidense, según reveló una investigación del diario New York Times.
El Departamento de Estado notificó formalmente a la delegación de la isla que su funcionario fue declarado persona non grata y que debía abandonar el territorio norteamericano de forma inmediata.
De acuerdo con los reportes periodísticos, los hechos ocurrieron en el salón principal de la organización internacional. El detonante de la medida fue una confrontación directa: Tur de la Concepción intentó apartar de un manotazo el teléfono celular de un funcionario estadounidense que lo estaba filmando.
El roce diplomático es el resultado de una secuencia de fuertes discusiones ocurridas apenas 24 horas antes entre las altas esferas de ambos países:
Tras el altercado en los pasillos, el embajador norteamericano Michael Waltz acusó formalmente al diplomático cubano de intentar intimidar al personal de soporte de las Naciones Unidas, sentenciando públicamente que el funcionario regresaría a La Habana de inmediato.
Por su parte, la representación de la isla no se quedó de brazos cruzados. El embajador permanente de Cuba ante la ONU elevó una queja y protesta formal ante la oficina del Secretario General de las Naciones Unidas. La postura de Cuba sostiene que el funcionario estadounidense acosó de manera deliberada a Tur de la Concepción antes de la reacción física.
Esta drástica medida ocurre en medio de una política de presión reforzada por parte de la Administración de Donald Trump hacia el Palacio de la Revolución.
Más allá del incidente físico, la jornada dejó un golpe político para la diplomacia isleña. La tradicional resolución que condena el embargo económico estadounidense sufrió una pérdida masiva de respaldo internacional: este año cosechó únicamente 130 votos a favor, una caída drástica frente a los 165 apoyos registrados el año anterior, marcando el índice de respaldo más bajo para Cuba en las últimas dos décadas.
Con información de EFE
