
El panorama meteorológico en el Pacífico mexicano se mantiene bajo estricta vigilancia. El ciclón Vance se ha debilitado oficialmente a una baja presión remanente frente a las costas de Nayarit; sin embargo, sus bandas nubosas continúan inyectando una fuerte carga de humedad, lo que mantendrá el potencial de lluvias torrenciales en el oeste y noroeste de México.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó en su reporte técnico que el centro del fenómeno natural se localizó a unos 310 kilómetros al sur-suroeste de Mazatlán (Sinaloa) y a 335 kilómetros al sureste de Cabo San Lucas (Baja California Sur).
A pesar de haber perdido la fuerza de sus vientos —registrando ahora máximos sostenidos de 45 km/h y rachas de 65 km/h—, el desplazamiento lento del meteoro (a 3 km/h hacia el nor-noreste) eleva el riesgo de acumulaciones de agua significativas.
La circulación del sistema refuerza la probabilidad de lluvias intensas (de 75 a 150 milímetros [mm]) en Sinaloa (centro y sur), muy fuertes (de 50 a 75 mm) en Baja California Sur (sur), Nayarit (norte) y Durango (oeste).
Las precipitaciones generadas por este sistema podrían originar deslaves, incremento en los niveles de ríos y arroyos, así como desbordamientos e inundaciones en las zonas bajas de los estados mencionados, apuntó el organismo.
Ante estas condiciones, el SMN exhortó a la población de los estados mencionados a mantenerse atenta a los avisos meteorológicos y seguir las recomendaciones de Protección Civil, especialmente en las zonas expuestas a inundaciones, crecidas de ríos y oleaje elevado.
El pasado fin de semana, Vance alcanzó la categoría 1 de huracán con vientos sostenidos de 120 km/h y activó un operativo de prevención gubernamental en el litoral pacífico antes de comenzar a perder fuerza gradualmente.
La temporada de ciclones tropicales de 2026 en el Pacífico mexicano comenzó el 15 de mayo y concluirá oficialmente el próximo 30 de noviembre.
Con información de EFE

