
El intento del Partido Republicano por blindar su estrecha mayoría en la Cámara de Representantes mediante la redistribución de distritos electorales no está dando los frutos esperados. A pocos días de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, un análisis revela que el rediseño forzado de los mapas en varios estados clave solo ha garantizado tres asientos seguros para el bando oficialista, de un total de quince demarcaciones alteradas.
Esta polémica reconfiguración territorial, conocida en la política estadounidense como gerrymandering, se ejecutó de manera excepcional fuera del ciclo tradicional que corresponde tras el censo nacional. El proceso fue impulsado bajo la presión directa de la administración de Donald Trump en un esfuerzo por contener el avance de la oposición.
Sin embargo, variables críticas como la inflación persistente, el elevado costo de la vida y el encarecimiento de los combustibles a raíz del conflicto en Irán han mermado el respaldo popular hacia los candidatos republicanos, inclinando las balanzas hacia el Partido Demócrata en distritos históricamente controlados por los conservadores.
De acuerdo con un monitoreo de la radio pública NPR basado en las proyecciones independientes de The Cook Political Report, el panorama en los quince distritos modificados por los «estados rojos» se fragmenta en escenarios de alta competencia:
Las elecciones de medio mandato, que renovarán la totalidad de los 435 escaños de la Cámara Baja y 35 asientos del Senado, ya se consolidan como las más costosas de la historia de Estados Unidos en inversión publicitaria. Datos de la firma de rastreo AdImpact confirman que las agrupaciones políticas han volcado presupuestos masivos en los quince distritos rediseñados.
En los sectores donde el resultado es incierto, el gasto en anuncios oscila entre los 17 y los 43 millones de dólares por demarcación. La batalla más agresiva en términos financieros se concentra en el distrito 25 de Florida, una zona modificada que actualmente se inclina hacia los demócratas y donde la inversión publicitaria ya supera los 23,1 millones de dólares por el bando opositor frente a los 24,2 millones inyectados por los comités republicanos.
Con información de EFE

