Netanyahu no logra la mayoría y los árabes israelíes serán clave para decidir quién gobierna

Netanyahu lidera con 53 escaños, pero sin mayoría: los partidos árabes, con 19, serán clave en Israel.

Israel amaneció este miércoles sin un ganador claro. Tras el escrutinio de más del 85 % de los votos, el bloque del primer ministro, Benjamin Netanyahu, encabeza el recuento con 53 escaños, pero queda ocho por debajo de la mayoría de 61 en una Knéset de 120 diputados. Su rival, el exjefe del Ejército Gadi Eisenkot, suma 48. Los partidos árabes, con 19, son los grandes protagonistas de la noche.

El cuadro, que seguirá moviéndose en las próximas horas, deja al país ante semanas de negociaciones y, si fracasan, ante una nueva convocatoria a las urnas.

Un recuento que se achica para Netanyahu

La ventaja del oficialismo se ha ido recortando. Las encuestas a pie de urna anticipaban un empate técnico, con cerca de 51 escaños para cada bando. A medida que avanzó el escrutinio, la derecha llegó a asomar con 55 y luego bajó a 54. En la última actualización, con el 85,6 % de los votos contados, cayó a 53, y el bloque opositor se estabilizó en 48.

El Likud, el partido de Netanyahu, sigue siendo la primera fuerza, con 26 escaños. Lo secundan los ultraortodoxos Judaísmo Unido de la Torá y Shas, con 7 cada uno, Poder Judío, de Itamar Ben Gvir, con 7, y Sionismo Religioso, de Bezalel Smotrich, con 6.

En la vereda opuesta, Yashar!, la formación de Eisenkot, obtiene 21 bancas. Se le suman Beyajad, de los exprimeros ministros Naftali Bénet y Yair Lapid, con 12; Los Demócratas, con 8, e Israel Beitenu, con 7.

Con el 85,6 % de los votos escrutados, el bloque de Netanyahu suma 53 escaños y el de Eisenkot, 48; se necesitan 61. EFE/EPA/Gideon Markwicz

La minoría árabe, en su mejor momento

La participación rondó el 78 %, la más alta desde 1999, y los votantes árabes acudieron en masa a las urnas. Los partidos de esa minoría, que representa alrededor del 21 % de la población, alcanzan 19 escaños: 12 para la Lista Conjunta, de orientación izquierdista, y 7 para el islamista Raam.

Las cuentas son claras. Si se sumaran los 48 escaños de Eisenkot a los 19 árabes, la oposición llegaría a 67, por encima del umbral. Pero esa aritmética choca con la política. Durante la campaña, Eisenkot aseguró que no gobernaría con legisladores árabes, y Netanyahu centró su ofensiva en advertir contra una alianza entre la “izquierda y los Hermanos Musulmanes”.

Esta vez, sin embargo, los líderes árabes extendieron la mano. Yussef Jabareen, jefe de la Lista Unificada, pidió forjar una “verdadera alianza judeoárabe” para desplazar al primer ministro. Raam, por su parte, ya se mostró abierto a trabajar con el bloque de Eisenkot. Dentro del campo opositor, Yair Golan, líder de Los Demócratas, reclamó “formar un gobierno de cambio en asociación con los ciudadanos árabes de Israel”.

El líder del partido Yashar, Gadi Eisenkot dijo que Israel había elegido el cambio tras el primer ministro Benjamin Netanyahu y que buscaría formar un nuevo gobierno. (Foto de Jack GUEZ / AFP)

Los cuatro escenarios

Cuando se proclamen los resultados oficiales, el presidente Isaac Herzog encargará a un candidato la formación de gobierno. Se abren cuatro caminos.

Primero, una coalición tradicional. Netanyahu no tiene margen claro para crecer, ya que varios partidos pequeños de derecha no alcanzaron el piso para entrar al Parlamento. En 2022 le llevó 58 días armar su gabinete.

Segundo, un gobierno de minoría. Si nadie llega a 61, un Ejecutivo podría sostenerse con apoyos puntuales. Los diputados árabes, que no se unirían a la coalición, podrían respaldar a Eisenkot en votaciones clave. Según versiones de prensa israelí, el bloque opositor ya analiza usar esos votos para reemplazar al presidente de la Knéset, Amir Ohana, del Likud.

Tercero, un gobierno de unidad nacional entre Netanyahu y Eisenkot, sin árabes ni ultraortodoxos. Parece improbable por la polarización, aunque un sondeo de octubre indicó que el 55 % de los israelíes lo prefiere antes que repetir elecciones. Herzog pidió a los partidos negociar “con la mente abierta” para evitar un nuevo llamado a las urnas. Hay un precedente: en 2020, Netanyahu y Benny Gantz pactaron una rotación que se deshizo al año.

Cuarto, el estancamiento. Si fracasan los intentos, Israel volvería a votar. Entre 2019 y 2021 celebró cuatro elecciones en menos de dos años. El candidato designado dispone de 28 días para formar gobierno, con una prórroga posible de 14.

En el plan para un cese al fuego en Gaza impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump, el papel de la Autoridad Palestina en Gaza después de la guerra queda sin aclarar.
Netanyahu seguiría como primer ministro interino mientras se define el nuevo gobierno.

Netanyahu, con ventaja en el interregno

Un empate no es neutro. Mientras se negocia, Netanyahu seguiría como primer ministro interino. Eisenkot lo sabe y lo apuntó directamente en su discurso en Tel Aviv. “Ni se te ocurra utilizar la seguridad de Israel con fines políticos”, advirtió, y lo definió como un primer ministro “sin mandato ni la confianza del pueblo”. Dijo además que sería un error celebrar una segunda votación y que trabajará “rápidamente” para formar gobierno.

Netanyahu, de 77 años, prometió ante sus seguidores en Jerusalén un “gobierno de derecha fuerte” y llamó a unir a la “mayoría judía y sionista”. Fue inusualmente breve y evitó proclamarse vencedor. El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que su respaldo ayudó “mucho” al mandatario.

Un país aislado, un resultado abierto

La elección se celebró con Israel cada vez más aislado en el escenario mundial por la guerra en Irán, la campaña militar en Gaza, la expansión de asentamientos y la violencia en Cisjordania. Eisenkot comparte buena parte de la visión de seguridad de Netanyahu y respaldó la ofensiva en Gaza, pero promete un clima más inclusivo y mano dura con los colonos violentos.

Los mercados reaccionaron con nerviosismo: el shekel se debilitó y la Bolsa de Tel Aviv cayó.

Los resultados completos, que incluyen los votos en sobre doble y podrían alterar el reparto, se esperan entre el jueves por la noche y el viernes por la mañana, hora local.

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